La mejora genética lleva décadas formando parte de la acuicultura moderna, pero pocas veces existen series históricas lo suficientemente largas como para medir con precisión su impacto real sobre la producción.
 

Un nuevo estudio realizado sobre dorada (Sparus aurata) aporta una de las evidencias más sólidas disponibles hasta la fecha para una especie marina mediterránea: más de veinte años de selección genética han permitido incrementar un 76% el peso de cosecha manteniendo al mismo tiempo niveles muy bajos de consanguinidad.
 

El trabajo, desarrollado a partir del programa de mejora genética de Avramar en Grecia y supervisado por Benchmark Genetics, analizó datos recogidos entre 2002 y 2023 correspondientes a cerca de 124.000 peces pertenecientes a 1.843 familias.
 

Los resultados muestran una ganancia genética acumulada de 248 gramos en peso de cosecha, equivalente a una mejora media anual del 3,6% o aproximadamente un 15% por generación.
 

Más allá de la magnitud de la mejora, los autores destacan que la respuesta a la selección se ha mantenido de forma constante durante más de dos décadas, algo especialmente relevante en especies marinas, donde los programas de mejora productiva comenzaron mucho más tarde que en el salmón atlántico o la trucha arcoíris.

 

Más crecimiento en menos tiempo


Desde una perspectiva productiva, los resultados tienen implicaciones directas para la rentabilidad de las granjas. El estudio muestra que el incremento del peso de cosecha no se produjo a costa de prolongar los ciclos de producción. Al contrario, durante el periodo analizado el peso final aumentó mientras que la edad de cosecha tendió a reducirse progresivamente.
 

Según los investigadores, la mejora genética acumulada permitiría acortar aproximadamente dos meses el tiempo necesario para alcanzar los tamaños comerciales habituales, reduciendo la exposición de los peces a riesgos biológicos, mejorando la utilización de las instalaciones y aumentando la rotación del capital invertido.

 


En un contexto marcado por el incremento de los costes operativos y la necesidad de mejorar la eficiencia productiva, estos resultados refuerzan el papel de la genética como una de las tecnologías con mayor retorno acumulado para la acuicultura mediterránea.

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La diversidad genética sigue siendo una prioridad


Uno de los aspectos más destacados del trabajo es que el progreso obtenido no ha ido acompañado de una pérdida significativa de diversidad genética.
 

La heredabilidad estimada para el peso de cosecha fue de 0,35, un valor que confirma la capacidad de seguir obteniendo mejoras mediante selección. Paralelamente, la tasa media de incremento de consanguinidad se mantuvo en apenas un 0,39% por generación.
 

En 2023, la consanguinidad acumulada de la población se situaba en torno al 1,3%, una cifra considerada baja para un programa de selección de larga duración. Los investigadores atribuyen este resultado a una gestión cuidadosa de los cruzamientos, al control del número de reproductores seleccionados por familia y a la introducción periódica de material genético externo.

 

Más eficiencia y menor huella ambiental


Los autores recuerdan que la mejora genética no solo genera beneficios económicos. Un crecimiento más rápido permite reducir el tiempo de permanencia de los peces en las instalaciones, mejorar el aprovechamiento de los recursos y aumentar la eficiencia global de la producción.
 

Diversos trabajos recientes apuntan además a que estas mejoras pueden traducirse en una menor huella ambiental por kilogramo de pescado producido, al repartirse los costes energéticos, de alimentación e infraestructuras sobre una mayor producción final.
 

Por ello, consideran que la selección genética debe entenderse como una herramienta estratégica tanto para la competitividad económica como para la sostenibilidad de la acuicultura.

 

El siguiente paso: la selección genómica


Aunque el programa analizado se ha basado principalmente en selección familiar y evaluación genética clásica, los investigadores consideran que la próxima gran evolución será la incorporación plena de herramientas genómicas.
 

La selección genómica permitiría aumentar la precisión de las evaluaciones y acelerar la mejora de caracteres más complejos, como la resistencia a enfermedades, la supervivencia o la calidad del producto final.
 

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Con más de veinte años de datos acumulados y una población genéticamente consolidada, los autores concluyen que el programa se encuentra en una posición privilegiada para aprovechar esta nueva etapa y seguir incrementando la eficiencia biológica y económica de la producción de dorada en el Mediterráneo.


Fuente: misPeces

Referencia
Thorland, I., Barría, A., Trịnh, T.Q., Nirea, K.G., Antonsen, A., Refstie, T., Kottaras, L., Antonakaki, A., Tzokas, K., Katribouzas, N. y Rye, M. (2026). Sustained genetic gain for harvest weight in gilthead sea bream (Sparus aurata) over more than twenty years of selective breeding. Aquaculture, 625, 744291.


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