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La continua transición hacia alimentos acuícolas que utilizan menos harina y aceite de pescado exige una atención cuidadosa a las posibles consecuencias para el hábitat
Formulación

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La continua transición hacia alimentos acuícolas que utilizan menos harina y aceite de pescado exige una atención cuidadosa a las posibles consecuencias para el hábitat

Casi tres cuartas partes de la acuacultura animal dependen de alimentos elaborados por seres humanos, compuestos por ingredientes de origen marino y terrestre. La producción de materias primas utilizadas para los ingredientes de los alimentos acuícolas –determinada por su origen y las prácticas de producción– constituye la mayor parte de la huella ambiental acuícola, representando entre el 57 y el 94 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero y otras presiones clave, como el uso de la tierra y el agua. Por lo tanto, mejorar la sostenibilidad de los alimentos acuícolas representa una herramienta fundamental para mejorar el desempeño ambiental de la acuacultura en su conjunto.
  El impacto en la biodiversidad es un componente que suele omitirse en las evaluaciones de sostenibilidad de los alimentos. La mayoría de las evaluaciones existentes se centran en las presiones ambientales, como el uso de la tierra y el agua, sin evaluar directamente los resultados ecológicos. Diversas evaluaciones más amplias basadas en la presión ambiental han proporcionado valiosas perspectivas globales, pero no llegan a vincular las presiones con los resultados de biodiversidad a nivel de especies. Comprender estos impactos es cada vez más importante para la industria. A medida que surgen estándares para la presentación de informes de sostenibilidad corporativa, las empresas se ven sometidas a una presión creciente para evaluar y divulgar los riesgos para la biodiversidad. Al mismo tiempo, la creciente competencia por los recursos alimenticios en todos los sectores animales –incluidos los destinados a la alimentación humana, el combustible y los textiles– ejerce una presión adicional sobre la disponibilidad de materias primas para la alimentos acuícolas.
  Es probable que estos desafíos se intensifiquen a medida que el cambio climático afecte cada vez más las cadenas de suministro globales y los rendimientos de los cultivos, lo que dificulta aún más los esfuerzos para garantizar la sostenibilidad ambiental de los insumos para la alimentación animal. Por lo tanto, las evaluaciones sólidas del impacto en la biodiversidad –incluido el análisis de la pérdida de hábitat presentado en este estudio– son esenciales a medida que el sector acuícola continúa reduciendo su dependencia de la harina y el aceite de pescado de origen silvestre (FMFO) y desarrolla nuevos materiales y formulaciones para la alimentación animal.
  Este artículo –resumido de la publicación original (Clawson, G. et al. 2025. Continued transitions from fish meal and oil in aquafeeds require close attention to habitat impact trade-offs. Cell Reports Sustainability 2, 100457 October 24, 2025)– presenta los resultados de un estudio que evaluó los impactos en la biodiversidad, en forma de pérdida de hábitat de especies, sobre 54 628 especies marinas y terrestres para dos piensos simplificados pero plausibles para el salmón del Atlántico. Se presenta un nuevo enfoque espacial para cuantificar la pérdida de hábitat asociada a la producción de piensos, utilizando la acuicultura del salmón del Atlántico como caso de estudio.
Configuración del estudio
Realizamos un análisis espacial para evaluar el impacto de la producción de materia prima para la alimentación acuícola del salmón en el hábitat de 54.628 especies marinas y terrestres. Mapeamos la intersección espacial del área de hábitat (AOH) de cada especie con las presiones de perturbación (es decir, el área terrestre u oceánica utilizada para la producción de materia prima, equivalente en km²) a una resolución de 10 km, utilizando la proyección de Mollweide de áreas iguales. Las áreas superpuestas (es decir, de exposición) se ponderaron según los valores de sensibilidad de cada especie para evaluar el impacto. Se promediaron los impactos de las especies dentro de una misma ubicación, independientemente de sus funciones. El impacto se midió como la proporción del área de hábitat de cada especie afectada en un píxel. Todos los análisis se realizaron con el software estadístico R.
  Para estimar la demanda, aplicamos dos formulaciones de alimento (una con predominio de plantas y otra con predominio de pescado) para representar contrastes simples en la formulación, con muchos ingredientes de origen vegetal intercambiables. Estas formulaciones no reflejan la gama completa de dietas posibles para el salmón. Se derivan de piensos pasados ​​y actuales presentados en la literatura, los cuales se generalizan a partir de recetas de piensos para salmón Noruego.
  Fig.1: Representación gráfica del estudio.
Resultados y discusión
Nuestro mapa global de la proporción media de hábitat afectado revela impactos generalizados, aunque heterogéneos, derivados de los alimentos acuícolas (Fig. 2A). Observamos que la mayoría de las especies evaluadas se ven afectadas en algún grado por la producción de materia prima para alimentos con predominio de peces o de plantas (n = 42.471, 77,7 por ciento frente a n = 42.939, 78,6 por ciento, respectivamente). En ambos escenarios, se encontraron ejemplos de 'puntos críticos de impacto' (es decir, zonas con impactos ≥ percentil 95) en el norte y el este de Europa, Chile, Canadá, Brasil, Argentina y el Atlántico Norte Europeo (Fig. 2A).
  Además, aplicamos una ponderación por rareza a nuestra métrica de impacto, utilizando como ponderación el área global de hábitat adecuado para cada especie, y encontramos una alta concordancia entre las zonas críticas identificadas. Si bien los impactos se distribuyen en 231 países, territorios y zonas económicas exclusivas (EEZs), la proporción media del hábitat de las especies afectadas es inferior a 6 x 10⁻⁴ en el 95 por ciento de las celdas afectadas. A medida que crece la industria acuícola, los puntos críticos representan importantes oportunidades para reducir el impacto ambiental de la producción de alimentos y alcanzar los objetivos de biodiversidad.
  Reducir la dependencia de los alimentos de origen animal ha sido fundamental para el desarrollo de alimentos sostenibles durante décadas; sin embargo, nuestros resultados complejizan esta perspectiva al sugerir que este cambio podría conllevar contrapartidas. Intuitivamente, la dieta con predominio de peces muestra mayores impactos en los píxeles oceánicos, particularmente en zonas de alta captura de peces forrajeros como el Atlántico Norte, el Mar de Humboldt y el Mar de China Oriental (Fig. 2B). De manera similar, la dieta con predominio de plantas generalmente tiene mayores impactos terrestres, especialmente en Argentina, Brasil, Chile, Rusia y Canadá (Fig. 2B). El alimento con predominio de plantas afecta a 37.760 km² más de hábitat a nivel mundial que el alimento con predominio de peces (552.924 km² frente a 515.164 km², respectivamente).
  Fig. 2: Mapa global de la proporción media de hábitat afectado en cada celda. (A) Mapa de la proporción media de área de hábitat afectada por especie. Los impactos se dividen por grupo de cuantiles y formulación del alimento acuícola. (B) Mapa de las diferencias en el impacto medio entre los escenarios de formulación del alimento. La magnitud de la diferencia se divide en grupos de cuantiles, donde los tonos más oscuros indican mayores diferencias. Adaptado del original.
Además, las diferencias en la proporción media de hábitat afectado por celda son mayores en tierra que en el océano en ambos escenarios. Los impactos terrestres promedio del escenario con predominio de peces son aproximadamente 12,8 veces mayores que sus impactos oceánicos, mientras que los impactos terrestres del escenario con predominio de plantas son 36,7 veces mayores que sus impactos oceánicos. El escenario con predominio de peces tiene un impacto promedio en el océano aproximadamente 1,4 veces mayor que el escenario con predominio de plantas, mientras que este último impacta los hábitats terrestres más del doble que el primero (aproximadamente 2,04 veces más). Por lo tanto, en general, una mayor dependencia de la agricultura para el suministro de alimento parece haber amplificado los impactos en los taxones terrestres.
  Nuestros resultados sugieren que las transiciones de la harina y el aceite de pescado de origen silvestre (FMFO) podrían haber desplazado desproporcionadamente los impactos de la producción de alimento para peces sobre la biodiversidad de los taxones terrestres. La acuacultura representa más de la mitad de la producción mundial de animales acuáticos, y comprender cómo los cambios en el origen del alimento para peces – en particular para especies clave como el salmón – afectan la distribución espacial de los impactos en la biodiversidad es crucial para abordar la crisis mundial de biodiversidad.
  Estos métodos y los hallazgos de este estudio pueden orientar el desarrollo de estrategias para promover el crecimiento sostenible de la acuacultura, cumpliendo a la vez los objetivos de biodiversidad. Esta metodología también sienta las bases para futuras investigaciones en otros sistemas alimentarios, dado que los impactos de los piensos acuícolas se extienden más allá del salmón, y los FMFO se sustituyen cada vez más por ingredientes agrícolas similares en diversos alimentos para animales. Hasta la fecha, no existe ninguna otra evaluación global de la biodiversidad de los alimentos para animales con información espacial explícita, y aportamos un nuevo enfoque para examinar estos impactos.
  Históricamente, la transición desde FMFO de origen silvestre se ha visto como clave para la sostenibilidad. Si bien estudios previos han identificado que los ingredientes marinos suelen ejercer impactos (es decir, presiones) menores, nuestros hallazgos son novedosos porque calculan el impacto en lugar de las presiones. Observamos que los impactos promedio y totales son mayores en un escenario de alimentos dominado por plantas que en uno dominado por peces, y que los taxones terrestres se ven generalmente más afectados que las especies marinas. Esta distinción subraya la importancia de evaluar críticamente los ingredientes en los alimentos acuícolas, ya que la transición continua hacia FMFO podría no garantizar mejores resultados en términos de biodiversidad.
  De cara al futuro, tanto incrementar la producción de alimentos acuícolas a partir de subproductos (como recortes de pescado, proteína bacteriana e insectos alimentados con desechos alimentarios) así como continuar la transición hacia dietas con predominio vegetal (con un mayor control del origen de los ingredientes) será fundamental para mitigar los impactos en la biodiversidad. Nuestros resultados buscan destacar áreas donde el sector de los alimentos animales puede mejorar el abastecimiento y la formulación. En última instancia, una combinación de abastecimiento y formulación responsables probablemente genere el mayor beneficio.   Fig. 3: Distribución de la proporción del área de hábitat global afectada por las especies. Cada punto representa una especie. En el gráfico solo se muestran las especies afectadas. Los puntos naranjas indican la media entre las especies dentro de los taxones y el escenario, y las líneas naranjas indican la mediana. Las cajas representan el rango intercuartílico. El panel de la derecha muestra los puntos por encima del percentil 95 y el número total de especies evaluadas por taxón. Adaptado del original.
Nuestros métodos representan un avance conceptual importante para comprender cómo la composición de los alimentos animales puede alterar la huella de biodiversidad. Sin embargo, es importante tener en cuenta algunas limitaciones. Utilizamos una dieta global simplificada para la salmonicultura, pero en la práctica, la composición de los alimentos varía considerablemente entre productores y depende del precio y la disponibilidad a lo largo del año de producción, lo que puede generar diferentes patrones de impacto. La resolución de los datos comerciales influye en nuestros resultados, ya que los países productores, distribuidores y procesadores se infieren a partir de los vínculos comerciales y la producción agrícola – por ejemplo, un país puede aparecer como productor de productos de trigo cuando en realidad exporta gluten de trigo elaborado con trigo importado.
  Los ingredientes de los alimentos no siempre se reflejan con precisión en las clasificaciones comerciales, especialmente en el caso de los materiales derivados del trigo y las legumbres, cuya especificidad puede variar. Los datos de biodiversidad presentan sesgos de observación, que pueden propagarse a través de los análisis. No obstante, los datos que utilizamos representan la mejor información disponible para un análisis global. Los fabricantes de alimentos deberían tener acceso a datos de producción con mayor resolución y podrían utilizar nuestra metodología para corregir algunas de estas limitaciones o nuestros resultados para identificar áreas que requieren mayor investigación. Nuestros hallazgos y metodología sientan las bases para el cumplimiento de las normas de información sobre biodiversidad, tanto obligatorias como emergentes.
  Aunque los impactos identificados en nuestro análisis parecen modestos, son importantes por dos razones. Primero, es casi seguro que se suman a los impactos de otras actividades agrícolas y pesqueras no incluidas en nuestro análisis. Estos sistemas alimentarios globales son factores clave en la pérdida de hábitat y el declive de la biodiversidad. Segundo, este trabajo se realizó considerando la distribución actual del hábitat de las especies, las fuentes de alimentación actuales y los patrones comerciales actuales. En el futuro, la distribución cambiará y la demanda aumentará a medida que el mundo busque alimentar a miles de millones de personas más.
  Contar con un enfoque estandarizado e integrador para evaluar los efectos y, potencialmente, predecirlos, de modo que se puedan tomar decisiones alternativas, es una herramienta fundamental. La adopción de este marco en otros sistemas alimentarios podría fomentar una comprensión más amplia de las relaciones entre las decisiones de producción y los resultados en materia de biodiversidad, contribuyendo así a prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente en todo el sistema alimentario global.   Perspectivas
Este estudio evaluó los impactos en la biodiversidad, en forma de pérdida de hábitat, de 54.628 especies marinas y terrestres para dos alimentos simplificados pero plausibles para el salmón del Atlántico. Los resultados mostraron un impacto generalizado tanto en especies marinas (∼89 por ciento) como terrestres (∼71 por ciento), si bien la magnitud promedio del impacto es pequeña. A pesar de la necesidad de minimizar el uso de harina y aceite de pescado de origen silvestre, la mayor dependencia en la agricultura para el suministro de alimentos parece haber incrementado desproporcionadamente los impactos en los taxones terrestres. Los resultados proporcionan información clave para la selección de alimentos acuícolas con el fin de minimizar los impactos y optimizar la sostenibilidad. A medida que la industria acuícola se expande para alimentar a miles de millones de personas más, un enfoque estandarizado para evaluar los efectos de los alimentos en la biodiversidad global resulta esencial para la toma de decisiones informadas.
  Por Gage Clawson Julia L. Blanchard Marceau Cormery Elizabeth A. Fulton Benjamin S. Halpern Helen A. Hamilton Casey C. O'Hara Richard S. Cottrell
Fuente: Global Seafood

Definir la dosis importa: La taurina y el cuello de botella del destete en Seriola dumerili
Nutrición e Ingredientes

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Definir la dosis importa: La taurina y el cuello de botella del destete en Seriola dumerili

Está ampliamente documentado que la taurina es un nutriente crítico en la nutrición larvaria de peces marinos carnívoros, pero la línea entre el requerimiento óptimo y la toxicidad por exceso es más fina de lo que a menudo se asume en la formulación comercial.
  En el caso del pez limón (Seriola dumerili), una especie prioritaria para la diversificación de la acuicultura europea, el destete sigue siendo un punto crítico. Ajustar la dosis exacta en esta fase no solo determina el crecimiento inmediato, sino que previene patologías que pueden comprometer el rendimiento en el engorde.
  Para definir este nivel óptimo, un equipo de investigadores del Grupo de Investigación en Acuicultura (GIA) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), en colaboración con la Universidad de Cádiz y el ICMAN-CSIC, ha evaluado el efecto de distintos niveles de taurina en microdietas inertes durante la transición de presa viva a pienso (30 a 44 días después de la eclosión).
  Los resultados determinan que un contenido del 1,39% de taurina sobre materia seca es el nivel óptimo para maximizar el crecimiento y la salud larvaria. Niveles superiores (2,46%) no aportaron ventajas significativas, mientras que una sobredosificación (4,16%) resultó contraproducente, afectando negativamente al desarrollo del pez.   Efectos secundarios de suplementar en exceso   El estudio arroja un dato clave para los nutrólogos: los requerimientos de la seriola difieren sustancialmente de otras especies consolidadas, lo que desaconseja el uso de dietas genéricas o formulaciones extrapoladas.
  El nivel óptimo del 1,39% sitúa a la seriola muy por encima de los requerimientos de la dorada (0,71%), el atún rojo (0,37%) o el rodaballo, pero significativamente por debajo de los del lenguado senegalés (3%). Esto refuerza la necesidad de microdietas específicas para Seriola que eviten tanto la carencia como la sobredosificación.
  Uno de los hallazgos más relevantes para la gestión de cultivos es el efecto adverso del exceso de taurina. Contrario a la práctica de suplementar en exceso para asegurar la ingesta, el estudio demostró que dietas con un 4,16% de taurina provocaron problemas severos de calidad como el hígado graso (Esteatosis).
  Cuando las larvas alimentadas con exceso de taurina presentaron una vacuolización hepática severa, con hepatocitos agrandados y citoplasma "vacío" por la acumulación lipídica5. Este daño hepático temprano puede comprometer la capacidad metabólica del juvenil y su resistencia al estrés en fases posteriores.
  También se documentó daño esquelético específico. El exceso de dosis incrementó significativamente la incidencia de deformidades graves, concentradas específicamente en la región pre-hemal de la columna vertebral, manifestándose principalmente como fusión y compresión de cuerpos vertebrales y cifosis.
  El destete exitoso se reflejó también a nivel molecular. El nivel óptimo del 1,39% no solo reguló al alza genes relacionados con el crecimiento (gh, igf2), sino que moduló positivamente la respuesta al estrés. Se observó una regulación a la baja de los genes pomcb y star (involucrados en la biosíntesis de cortisol), lo que sugiere que los animales con la dosis adecuada sufren un menor estrés fisiológico durante la transición a la dieta inerte. Esto se traduce en lotes más robustos y con mejor conversión energética, ya que el animal no desvía recursos metabólicos para combatir el estrés.
  Aunque la supervivencia final fue similar en todos los tratamientos, aproximadamente 30%, el estudio subraya que la supervivencia no es el único indicador de éxito en el destete. La calidad del alevín —medida en integridad esquelética, salud hepática y respuesta al estrés— varía drásticamente según la formulación.
  Por tanto, suplementar por encima del 1,4-1,5% en dietas de destete para Seriola dumerili no solo es un desperdicio económico en materia prima, sino un factor de riesgo zootécnico que puede disparar la incidencia de descartes por deformidades y patologías hepáticas. Fuente: misPeces Referencias
Djellata, A., Sarih, S., Izquierdo, M., Torres Rodríguez, M., Martínez-Rodríguez, G., Martos-Sitcha, J. A., & Roo, J. (2026). Improving the larval performance of greater amberjack (Seriola dumerili) during the weaning phase with taurine supplementation on dry diets. Aquaculture International, 34:31. https://doi.org/10.1007/s10499-025-02430-w

Investigadores de España y Argentina obtienen microcápsulas de proteínas activas útiles para la creación de piensos acuícolas
Proteínas

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Investigadores de España y Argentina obtienen microcápsulas de proteínas activas útiles para la creación de piensos acuícolas

Estas proteínas activas, informaron los científicos, han demostrado ya su eficacia con manchas difíciles de tratar, como la sangre, por lo que el nuevo formato prolongaría el efecto limpiador.   El estudio 'Assessment of encapsulation of digestive enzymes recovered from South Atlantic fish wastes for potential biotechnological applications', se centró en las vísceras de dos especies muy abundantes en aguas argentinas, como son la merluza común y el pez palo. Estos subproductos, que habitualmente se descartan durante el fileteado, son una fuente abundante de enzimas, principalmente proteasas y lipasas, con gran potencial industrial por su capacidad de romper moléculas complejas, como proteínas o grasas.   La investigación, publicada en la revista científica Animal Feed Science and Technology, contó con el apoyo entre otros de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina y la Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado.   Eficiencia superior al 70%   El objetivo de los investigadores fue conservar la actividad enzimática utilizando una combinación de dos biopolímeros, derivados de algas y crustáceos, con la que produjeron microesferas para atrapar y proteger las moléculas activas. La técnica arrojó una eficiencia superior al 70%, garantizando la estabilidad de las sustancias durante al menos dos meses, incluso a temperatura ambiente, y una liberación controlada.   Paralelamente, es la primera vez que se aplica con éxito este enfoque a enzimas obtenidas de especies del Atlántico suroccidental. 'Hay poca literatura sobre aprovechamiento de descartes de la industria pesquera, que además en esta región se generan en gran volumen y son difíciles de gestionar, por lo que en este trabajo se valorizan, para darles una segunda vida', destacó el investigador de la UAL Francisco Javier Alarcón, coautor del estudio.   Alimentación para edades tempranas   Entre otras cosas, las cápsulas pueden ser aplicadas a suplementación alimentaria para peces y crustáceos, sobre todo en edades tempranas. 'En numerosas ocasiones antes de incorporar los ingredientes en los piensos utilizamos una fuente de proteasas rescatadas de otros procesos agroalimentarios para realizar un pretratamiento de aquellas materias más difíciles de digerir, incorporándolas ya tratadas. La encapsulación favorece la liberación controlada en el tracto intestinal, aumentando la digestibilidad y el aprovechamiento de nutrientes', explicó Alarcón.   Su uso ya se valora en industrias como la cosmética; en agricultura, para la elaboración de fertilizantes basados en proteínas hidrolizadas; o en la producción de biocombustibles. 'Hemos generado un conocimiento aplicable a diversos campos, ya que es un formato fácil de conservar, con un proceso sencillo y viable económicamente, para que merezca la pena aprovechar estos subproductos', dijo el investigador de la UAL Antonio Jesús Vizcaíno por su parte.   Escala industrial   El objetivo en el largo plazo, ampliaron los investigadores, es trasladar esta tecnología a escala industrial, utilizando reactores de mayor capacidad y con un coste viable. Para que el proceso tenga sentido económico y ambiental es fundamental partir de un subproducto abundante y de bajo valor como las vísceras de pescado, un desecho que además supone un problema de gestión para la industria, alineándose con los principios de la economía circular.   Fuente: Panorama Acuícola

Microalgas para una acuicultura sostenible: fitorremediación y bienestar animal
Algas y Zooplancton

5+ MIN

Microalgas para una acuicultura sostenible: fitorremediación y bienestar animal

Por Maria Candelaria Carbajo

Sin embargo, este crecimiento acelerado también ha traído consigo nuevos desafíos para la sostenibilidad y estándares del sector. A medida que se intensifican los sistemas de cultivo, surgen conflictos relacionados con la acumulación de residuos, la calidad del agua y el bienestar de los organismos cultivados. En muchos casos, el manejo inadecuado de los efluentes acuícolas genera impactos negativos en los ecosistemas receptores, como la eutrofización, que afecta tanto al ambiente como a la salud de las especies. Frente a este escenario, comienzan a explorarse soluciones más integradas, como la fitorremediación, una herramienta biotecnológica basada en el uso de plantas y microalgas para recuperar la calidad del agua y promover sistemas de producción más equilibrados y resilientes.   Qué es la fitorremediación y por qué aplicarla en acuicultura
La fitorremediación es un proceso mediante el cual se utilizan plantas o microorganismos para eliminar contaminantes del medio ambiente. Las microalgas son microorganismos fotosintéticos, de origen procariota o eucariota, y las que más se utilizan en este tipo de procesos exitosamente son la Chlorella, Scenedesmus, y especies de las divisiones Chlorophyta, Phaeophyta y Cyanophyta. Estos organismos pueden crecer en agua dulce y salada, así como en aguas residuales agrícolas, industriales y municipales. Para que suceda, se requiere de una fuente de luz y nutrientes esenciales, como el nitrógeno y el fósforo, lo cual las convierte en grandes aliadas para combatir la eutrofización. Son altamente adaptables al estrés ambiental y a las condiciones extremas de, por ejemplo, salinidad, luz, temperatura, CO2 y metales pesados. 

Su proceso de crecimiento, mediante el cual fijan dióxido de carbono y liberan oxígeno, las vuelve altamente efectivas en mejorar las condiciones del medio ambiente acuícola, ya que aumentan los niveles de oxígeno en el agua. 

El rol biológico de las microalgas dentro del proceso de fitorremediación puede entenderse como un modelo ideal de biorrefinería: mientras utilizan los efluentes como fuente de nutrientes, generan simultáneamente biomasa que puede ser aprovechada como alimento o para la obtención de productos de valor agregado.
Desafíos del crecimiento intensivo
El crecimiento de la acuicultura en América Latina trae consigo no solo oportunidades económicas, sino también desafíos complejos vinculados a la sostenibilidad ambiental y el bienestar animal. Muchas regiones aún enfrentan limitaciones en infraestructura, acceso a tecnología y financiamiento, lo que dificulta una gestión eficiente de los residuos generados. En contextos de producción intensiva, los efluentes acuícolas, ricos en compuestos nitrogenados y fosfatados, pueden provocar desequilibrios químicos y biológicos en los cuerpos de agua receptores, si no se tratan adecuadamente. Este desbalance favorece procesos como la eutrofización, que altera la calidad del agua, promueve floraciones algales nocivas y reduce la biodiversidad. Las consecuencias no son menores: aumentan los riesgos de toxicidad aguda, se deteriora el hábitat natural y se compromete la salud de los organismos cultivados, afectando directamente su desarrollo, comportamiento y rendimiento productivo. En este escenario, preservar el bienestar animal implica necesariamente repensar el manejo de los efluentes como parte central de cualquier estrategia de desarrollo acuícola responsable.
EriSea SA, un caso de estudio sobre la fitorremediación
Según el trabajo 'Fitorremediación de efluentes acuícolas mediante el uso de seis microalgas marinas', desarrollado por el CESIMAR-CONICET, un ejemplo concreto del potencial de la fitorremediación en acuicultura marina se encuentra en la planta EriSea SA, una empresa de base tecnológica del CONICET ubicada en la Patagonia argentina, dedicada a la producción de erizos de mar (Arbacia dufresnii) con fines nutracéuticos. Este sistema de cultivo genera efluentes con altas concentraciones de compuestos nitrogenados y fosfatados, que, si no se gestionan adecuadamente, pueden impactar negativamente en los cuerpos de agua receptores. Al mismo tiempo, el proceso productivo de los erizos requiere la producción continua de microalgas para alimentar a las larvas en sus primeras etapas de vida, ya que son su fuente principal de nutrientes. En ese contexto, un estudio llevado adelante por el CESIMAR-CONICET propuso un enfoque integrado para abordar ambos desafíos: utilizar seis especies de microalgas marinas, empleadas habitualmente como alimento larvario, para remediar los efluentes generados en la cría de reproductores. Las microalgas fueron adaptadas progresivamente a un medio compuesto íntegramente por efluente acuícola y cultivadas en condiciones controladas. Los resultados fueron buenos: todas las especies evaluadas mostraron un crecimiento superior en el efluente respecto al medio sintético tradicional (F/2), alcanzando mayores densidades celulares y biomasa, y lograron remover el 100 % del nitrato presente. Algunas, como la Cylindrotheca closterium y Navicula sp., también evidenciaron una remoción significativa de fosfatos. Este doble beneficio, remediar efluentes mientras se produce biomasa valiosa para el cultivo, pone en evidencia la viabilidad de acoplar el tratamiento de aguas con la generación de insumos, abriendo camino hacia un modelo de acuicultura más eficiente, sustentable y alineado con los principios de la economía circular.   Conclusión: hacia una acuicultura más limpia, eficiente y comprometida
El uso de microalgas para la fitorremediación de efluentes acuícolas representa una solución efectiva y ecológica para reducir el impacto ambiental de la actividad acuícola. Al aprovechar los desechos metabólicos de peces y camarones como insumo, especialmente nitrógeno, carbono y fósforo, este enfoque permite generar biomasa microalgal útil para la alimentación, al mismo tiempo que se mejora la calidad del agua para su posible reutilización. Si bien el tiempo de remediación depende de múltiples factores, como el tipo de efluente o la concentración de nutrientes, las microalgas han demostrado remover contaminantes a niveles seguros. Este doble beneficio, ambiental y productivo, posiciona a la fitorremediación como una herramienta estratégica para avanzar hacia una acuicultura más sostenible, capaz de mantener la salud de los ecosistemas y asegurar el bienestar animal como base del desarrollo responsable del sector.
  Por All Aquaculture
Fuente: All Aquaculture Magazine

Fuentes 
https://www.scielo.sa.cr/pdf/rbt/v72s1/0034-7744-rbt-72-s1-e58979.pdf?utm_source=chatgpt.com 
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S026974912401090X
https://www-sciencedirect-com.translate.goog/science/article/abs/pii/S0269749121015712?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc

Algas rojas en piensos: procesado, no promesas, será el verdadero avance
Nutrición e Ingredientes

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Algas rojas en piensos: procesado, no promesas, será el verdadero avance

Un nuevo estudio publicado en Phycology pone el foco exactamente en ese problema y apunta a un primer paso realista: el procesado alcalino en condiciones de alta carga de sólidos.
  Según los autores, si las algas rojas quieren ir más allá de niveles de inclusión marginales, deben dejar de comportarse como un bloque de fibra indigestible y empezar a comportarse como un ingrediente para piensos. En este contexto, cómo se procesan es más importante que la especie de alga elegida.
  El estudio muestra que tratar Palmaria palmata en condiciones de alta carga de sólidos —con muy poca agua libre— mediante un breve paso de autoclave alcalino puede reducir de forma significativa la fibra estructural y aumentar la fracción de compuestos solubles. En términos prácticos, esto se traduce en paredes celulares menos rígidas, un mejor acceso a los nutrientes intracelulares y un material más fácil de integrar en los flujos de fabricación de piensos.
  Lo clave es que todo permanece en una única fracción sólida. No hay extractos líquidos, ni separación de fases, ni procesos posteriores de laboratorio que las fábricas de piensos no puedan adoptar de forma realista.
  La mayoría de los estudios previos sobre procesado de algas se basan en grandes volúmenes de agua. Ese enfoque puede funcionar en el laboratorio, pero genera problemas serios a escala industrial: dilución, mayor demanda energética, gestión de efluentes y logísticas incompatibles.
  El procesado en alta carga de sólidos invierte esta lógica. Trata las algas como una materia prima para piensos, no como una fuente de extractos. Solo este cambio de enfoque hace que el concepto resulte mucho más relevante para formuladores de piensos que buscan ingredientes funcionales, productores en sistemas IMTA que valoran el preprocesado en origen, y empresas que intentan alinear los discursos de sostenibilidad con la realidad industrial.
  El trabajo también envía una señal clara sobre el papel de las enzimas. En condiciones de alta carga de sólidos, el pretratamiento alcalino es el que hace la mayor parte del trabajo. Las enzimas carbohidrasas comerciales aportan poco salvo que se utilicen dosis muy elevadas, lo que vuelve a poner de relieve la falta de soluciones enzimáticas específicas para macroalgas adecuadas para un uso industrial.
  Los autores son prudentes y no sobredimensionan los resultados, y el sector debería hacer lo mismo.
  Esto no es una prueba de que las algas rojas mejoren el crecimiento, la digestibilidad o el rendimiento de los peces. No se han realizado ensayos de alimentación. El contenido en cenizas y minerales, una limitación bien conocida de las algas, sigue sin resolverse. Y los costes económicos y ambientales del procesado alcalino aún deben evaluarse.
  Lo que sí aporta el estudio es algo que el sector echaba en falta: una vía de procesado técnicamente creíble que podría hacer viable el uso de algas rojas a escala.
  Las algas rojas no entrarán en los piensos de acuicultura por ser 'naturales', 'azules' o 'sostenibles'. Entrarán cuando puedan procesarse de una forma compatible con las restricciones reales de la fabricación de piensos.
  Este estudio sugiere que el procesado alcalino en alta carga de sólidos puede ser uno de los primeros pasos realistas en esa dirección: no la solución final, pero sí una condición necesaria.
  Fuente: misPeces


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Formulación La continua transición hacia alimentos acuícolas que utilizan menos harina y aceite de pescado exige una atención cuidadosa a las posibles consecuencias para el hábitat

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La continua transición hacia alimentos acuícolas que utilizan menos harina y aceite de pescado exige una atención cuidadosa a las posibles consecuencias para el hábitat

Casi tres cuartas partes de la acuacultura animal dependen de alimentos elaborados por seres humanos, compuestos por ingredientes de origen marino y terrestre. La producción de materias primas utilizadas para los ingredientes de los alimentos acuícolas –determinada por su origen y las prácticas de producción– constituye la mayor parte de la huella ambiental acuícola, representando entre el 57 y el 94 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero y otras presiones clave, como el uso de la tierra y el agua. Por lo tanto, mejorar la sostenibilidad de los alimentos acuícolas representa una herramienta fundamental para mejorar el desempeño ambiental de la acuacultura en su conjunto.
  El impacto en la biodiversidad es un componente que suele omitirse en las evaluaciones de sostenibilidad de los alimentos. La mayoría de las evaluaciones existentes se centran en las presiones ambientales, como el uso de la tierra y el agua, sin evaluar directamente los resultados ecológicos. Diversas evaluaciones más amplias basadas en la presión ambiental han proporcionado valiosas perspectivas globales, pero no llegan a vincular las presiones con los resultados de biodiversidad a nivel de especies. Comprender estos impactos es cada vez más importante para la industria. A medida que surgen estándares para la presentación de informes de sostenibilidad corporativa, las empresas se ven sometidas a una presión creciente para evaluar y divulgar los riesgos para la biodiversidad. Al mismo tiempo, la creciente competencia por los recursos alimenticios en todos los sectores animales –incluidos los destinados a la alimentación humana, el combustible y los textiles– ejerce una presión adicional sobre la disponibilidad de materias primas para la alimentos acuícolas.
  Es probable que estos desafíos se intensifiquen a medida que el cambio climático afecte cada vez más las cadenas de suministro globales y los rendimientos de los cultivos, lo que dificulta aún más los esfuerzos para garantizar la sostenibilidad ambiental de los insumos para la alimentación animal. Por lo tanto, las evaluaciones sólidas del impacto en la biodiversidad –incluido el análisis de la pérdida de hábitat presentado en este estudio– son esenciales a medida que el sector acuícola continúa reduciendo su dependencia de la harina y el aceite de pescado de origen silvestre (FMFO) y desarrolla nuevos materiales y formulaciones para la alimentación animal.
  Este artículo –resumido de la publicación original (Clawson, G. et al. 2025. Continued transitions from fish meal and oil in aquafeeds require close attention to habitat impact trade-offs. Cell Reports Sustainability 2, 100457 October 24, 2025)– presenta los resultados de un estudio que evaluó los impactos en la biodiversidad, en forma de pérdida de hábitat de especies, sobre 54 628 especies marinas y terrestres para dos piensos simplificados pero plausibles para el salmón del Atlántico. Se presenta un nuevo enfoque espacial para cuantificar la pérdida de hábitat asociada a la producción de piensos, utilizando la acuicultura del salmón del Atlántico como caso de estudio.
Configuración del estudio
Realizamos un análisis espacial para evaluar el impacto de la producción de materia prima para la alimentación acuícola del salmón en el hábitat de 54.628 especies marinas y terrestres. Mapeamos la intersección espacial del área de hábitat (AOH) de cada especie con las presiones de perturbación (es decir, el área terrestre u oceánica utilizada para la producción de materia prima, equivalente en km²) a una resolución de 10 km, utilizando la proyección de Mollweide de áreas iguales. Las áreas superpuestas (es decir, de exposición) se ponderaron según los valores de sensibilidad de cada especie para evaluar el impacto. Se promediaron los impactos de las especies dentro de una misma ubicación, independientemente de sus funciones. El impacto se midió como la proporción del área de hábitat de cada especie afectada en un píxel. Todos los análisis se realizaron con el software estadístico R.
  Para estimar la demanda, aplicamos dos formulaciones de alimento (una con predominio de plantas y otra con predominio de pescado) para representar contrastes simples en la formulación, con muchos ingredientes de origen vegetal intercambiables. Estas formulaciones no reflejan la gama completa de dietas posibles para el salmón. Se derivan de piensos pasados ​​y actuales presentados en la literatura, los cuales se generalizan a partir de recetas de piensos para salmón Noruego.
  Fig.1: Representación gráfica del estudio.
Resultados y discusión
Nuestro mapa global de la proporción media de hábitat afectado revela impactos generalizados, aunque heterogéneos, derivados de los alimentos acuícolas (Fig. 2A). Observamos que la mayoría de las especies evaluadas se ven afectadas en algún grado por la producción de materia prima para alimentos con predominio de peces o de plantas (n = 42.471, 77,7 por ciento frente a n = 42.939, 78,6 por ciento, respectivamente). En ambos escenarios, se encontraron ejemplos de 'puntos críticos de impacto' (es decir, zonas con impactos ≥ percentil 95) en el norte y el este de Europa, Chile, Canadá, Brasil, Argentina y el Atlántico Norte Europeo (Fig. 2A).
  Además, aplicamos una ponderación por rareza a nuestra métrica de impacto, utilizando como ponderación el área global de hábitat adecuado para cada especie, y encontramos una alta concordancia entre las zonas críticas identificadas. Si bien los impactos se distribuyen en 231 países, territorios y zonas económicas exclusivas (EEZs), la proporción media del hábitat de las especies afectadas es inferior a 6 x 10⁻⁴ en el 95 por ciento de las celdas afectadas. A medida que crece la industria acuícola, los puntos críticos representan importantes oportunidades para reducir el impacto ambiental de la producción de alimentos y alcanzar los objetivos de biodiversidad.
  Reducir la dependencia de los alimentos de origen animal ha sido fundamental para el desarrollo de alimentos sostenibles durante décadas; sin embargo, nuestros resultados complejizan esta perspectiva al sugerir que este cambio podría conllevar contrapartidas. Intuitivamente, la dieta con predominio de peces muestra mayores impactos en los píxeles oceánicos, particularmente en zonas de alta captura de peces forrajeros como el Atlántico Norte, el Mar de Humboldt y el Mar de China Oriental (Fig. 2B). De manera similar, la dieta con predominio de plantas generalmente tiene mayores impactos terrestres, especialmente en Argentina, Brasil, Chile, Rusia y Canadá (Fig. 2B). El alimento con predominio de plantas afecta a 37.760 km² más de hábitat a nivel mundial que el alimento con predominio de peces (552.924 km² frente a 515.164 km², respectivamente).
  Fig. 2: Mapa global de la proporción media de hábitat afectado en cada celda. (A) Mapa de la proporción media de área de hábitat afectada por especie. Los impactos se dividen por grupo de cuantiles y formulación del alimento acuícola. (B) Mapa de las diferencias en el impacto medio entre los escenarios de formulación del alimento. La magnitud de la diferencia se divide en grupos de cuantiles, donde los tonos más oscuros indican mayores diferencias. Adaptado del original.
Además, las diferencias en la proporción media de hábitat afectado por celda son mayores en tierra que en el océano en ambos escenarios. Los impactos terrestres promedio del escenario con predominio de peces son aproximadamente 12,8 veces mayores que sus impactos oceánicos, mientras que los impactos terrestres del escenario con predominio de plantas son 36,7 veces mayores que sus impactos oceánicos. El escenario con predominio de peces tiene un impacto promedio en el océano aproximadamente 1,4 veces mayor que el escenario con predominio de plantas, mientras que este último impacta los hábitats terrestres más del doble que el primero (aproximadamente 2,04 veces más). Por lo tanto, en general, una mayor dependencia de la agricultura para el suministro de alimento parece haber amplificado los impactos en los taxones terrestres.
  Nuestros resultados sugieren que las transiciones de la harina y el aceite de pescado de origen silvestre (FMFO) podrían haber desplazado desproporcionadamente los impactos de la producción de alimento para peces sobre la biodiversidad de los taxones terrestres. La acuacultura representa más de la mitad de la producción mundial de animales acuáticos, y comprender cómo los cambios en el origen del alimento para peces – en particular para especies clave como el salmón – afectan la distribución espacial de los impactos en la biodiversidad es crucial para abordar la crisis mundial de biodiversidad.
  Estos métodos y los hallazgos de este estudio pueden orientar el desarrollo de estrategias para promover el crecimiento sostenible de la acuacultura, cumpliendo a la vez los objetivos de biodiversidad. Esta metodología también sienta las bases para futuras investigaciones en otros sistemas alimentarios, dado que los impactos de los piensos acuícolas se extienden más allá del salmón, y los FMFO se sustituyen cada vez más por ingredientes agrícolas similares en diversos alimentos para animales. Hasta la fecha, no existe ninguna otra evaluación global de la biodiversidad de los alimentos para animales con información espacial explícita, y aportamos un nuevo enfoque para examinar estos impactos.
  Históricamente, la transición desde FMFO de origen silvestre se ha visto como clave para la sostenibilidad. Si bien estudios previos han identificado que los ingredientes marinos suelen ejercer impactos (es decir, presiones) menores, nuestros hallazgos son novedosos porque calculan el impacto en lugar de las presiones. Observamos que los impactos promedio y totales son mayores en un escenario de alimentos dominado por plantas que en uno dominado por peces, y que los taxones terrestres se ven generalmente más afectados que las especies marinas. Esta distinción subraya la importancia de evaluar críticamente los ingredientes en los alimentos acuícolas, ya que la transición continua hacia FMFO podría no garantizar mejores resultados en términos de biodiversidad.
  De cara al futuro, tanto incrementar la producción de alimentos acuícolas a partir de subproductos (como recortes de pescado, proteína bacteriana e insectos alimentados con desechos alimentarios) así como continuar la transición hacia dietas con predominio vegetal (con un mayor control del origen de los ingredientes) será fundamental para mitigar los impactos en la biodiversidad. Nuestros resultados buscan destacar áreas donde el sector de los alimentos animales puede mejorar el abastecimiento y la formulación. En última instancia, una combinación de abastecimiento y formulación responsables probablemente genere el mayor beneficio.   Fig. 3: Distribución de la proporción del área de hábitat global afectada por las especies. Cada punto representa una especie. En el gráfico solo se muestran las especies afectadas. Los puntos naranjas indican la media entre las especies dentro de los taxones y el escenario, y las líneas naranjas indican la mediana. Las cajas representan el rango intercuartílico. El panel de la derecha muestra los puntos por encima del percentil 95 y el número total de especies evaluadas por taxón. Adaptado del original.
Nuestros métodos representan un avance conceptual importante para comprender cómo la composición de los alimentos animales puede alterar la huella de biodiversidad. Sin embargo, es importante tener en cuenta algunas limitaciones. Utilizamos una dieta global simplificada para la salmonicultura, pero en la práctica, la composición de los alimentos varía considerablemente entre productores y depende del precio y la disponibilidad a lo largo del año de producción, lo que puede generar diferentes patrones de impacto. La resolución de los datos comerciales influye en nuestros resultados, ya que los países productores, distribuidores y procesadores se infieren a partir de los vínculos comerciales y la producción agrícola – por ejemplo, un país puede aparecer como productor de productos de trigo cuando en realidad exporta gluten de trigo elaborado con trigo importado.
  Los ingredientes de los alimentos no siempre se reflejan con precisión en las clasificaciones comerciales, especialmente en el caso de los materiales derivados del trigo y las legumbres, cuya especificidad puede variar. Los datos de biodiversidad presentan sesgos de observación, que pueden propagarse a través de los análisis. No obstante, los datos que utilizamos representan la mejor información disponible para un análisis global. Los fabricantes de alimentos deberían tener acceso a datos de producción con mayor resolución y podrían utilizar nuestra metodología para corregir algunas de estas limitaciones o nuestros resultados para identificar áreas que requieren mayor investigación. Nuestros hallazgos y metodología sientan las bases para el cumplimiento de las normas de información sobre biodiversidad, tanto obligatorias como emergentes.
  Aunque los impactos identificados en nuestro análisis parecen modestos, son importantes por dos razones. Primero, es casi seguro que se suman a los impactos de otras actividades agrícolas y pesqueras no incluidas en nuestro análisis. Estos sistemas alimentarios globales son factores clave en la pérdida de hábitat y el declive de la biodiversidad. Segundo, este trabajo se realizó considerando la distribución actual del hábitat de las especies, las fuentes de alimentación actuales y los patrones comerciales actuales. En el futuro, la distribución cambiará y la demanda aumentará a medida que el mundo busque alimentar a miles de millones de personas más.
  Contar con un enfoque estandarizado e integrador para evaluar los efectos y, potencialmente, predecirlos, de modo que se puedan tomar decisiones alternativas, es una herramienta fundamental. La adopción de este marco en otros sistemas alimentarios podría fomentar una comprensión más amplia de las relaciones entre las decisiones de producción y los resultados en materia de biodiversidad, contribuyendo así a prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente en todo el sistema alimentario global.   Perspectivas
Este estudio evaluó los impactos en la biodiversidad, en forma de pérdida de hábitat, de 54.628 especies marinas y terrestres para dos alimentos simplificados pero plausibles para el salmón del Atlántico. Los resultados mostraron un impacto generalizado tanto en especies marinas (∼89 por ciento) como terrestres (∼71 por ciento), si bien la magnitud promedio del impacto es pequeña. A pesar de la necesidad de minimizar el uso de harina y aceite de pescado de origen silvestre, la mayor dependencia en la agricultura para el suministro de alimentos parece haber incrementado desproporcionadamente los impactos en los taxones terrestres. Los resultados proporcionan información clave para la selección de alimentos acuícolas con el fin de minimizar los impactos y optimizar la sostenibilidad. A medida que la industria acuícola se expande para alimentar a miles de millones de personas más, un enfoque estandarizado para evaluar los efectos de los alimentos en la biodiversidad global resulta esencial para la toma de decisiones informadas.
  Por Gage Clawson Julia L. Blanchard Marceau Cormery Elizabeth A. Fulton Benjamin S. Halpern Helen A. Hamilton Casey C. O'Hara Richard S. Cottrell
Fuente: Global Seafood

Formulación Precisión y control en la formulación

2+ MIN

Precisión y control en la formulación

La tecnología de punta aplicada a la dosificación precisa redefine los estándares de calidad y bienestar en la alimentación acuícola.

Nuestro partner Jesma, a través de su solución Microdosing, aporta mejoras concretas en precisión, seguridad, trazabilidad y eficiencia, factores que impactan directamente en la salud y bienestar de los peces. Estas soluciones inteligentes no solo garantizan repetibilidad y exactitud en cada formulación, sino que también ofrecen una trazabilidad completa y una visión integral del proceso, cumpliendo con los más altos estándares de calidad y seguridad alimentaria.   Tecnología y bienestar
El desarrollo de sistemas automatizados de pesaje y dosificación ha llevado la precisión a niveles antes impensados. Hoy, equipos diseñados para trabajar con polvos de baja fluidez, control por peso en tiempo real y trazabilidad digital forman parte de los procesos productivos más avanzados de alimento acuícola.
  La diversidad de equipos permite configurar sistemas de pesaje y formulación a medida, garantizando uniformidad, seguridad y eficiencia en cada etapa del proceso productivo.
  Estos avances tecnológicos no solo mejoran la calidad del producto final, sino que también generan beneficios directos al bienestar animal:
  Garantizan una alimentación segura y predecible. Reducen el margen de error humano. • Evitan desperdicios y contaminación cruzada. Promueven una producción más eficiente y sostenible.     Mirar el bienestar desde el proceso   La precisión en la microdosificación no solo incrementa la eficiencia productiva: también es un factor determinante para el bienestar acuícola.
  Una formulación exacta asegura que cada lote de alimento contenga los nutrientes necesarios en la proporción adecuada, reduciendo deficiencias o excesos que pueden generar estrés o enfermedades.
  Al mismo tiempo, al optimizar el uso de materias primas y minimizar los desperdicios, los sistemas Jesma contribuyen a una producción más sostenible y responsable con el medio ambiente, alineada con los estándares actuales de la industria acuícola.   Conclusión   El bienestar acuícola es el resultado de una serie de decisiones responsables a lo largo de toda la cadena de producción: desde la selección de materias primas hasta la precisión con la que se formula cada lote de alimento.   Incorporar tecnología en este proceso no solo mejora la eficiencia, sino que también refleja el compromiso con una producción más consciente y sostenible, donde nutrición, calidad y bienestar trabajan juntos hacia un mismo objetivo: una acuicultura moderna, responsable y orientada al futuro.
  Por Clivio Solutions
Fuente: All Aquaculture Magazine


Procesamiento

Procesamiento Automatizar el paletizado: cuándo, cómo y por qué hacerlo

5+ MIN

Automatizar el paletizado: cuándo, cómo y por qué hacerlo

En el sector del packaging siempre se ha dado más valor al proceso de ensacado: desarrollo de nuevos materiales y formatos más ligeros, incorporación de sistemas electrónicos de pesaje y dosificación para una mayor precisión, etc. El paletizado, en cambio, siempre ha sido algo secundario, al considerarse un trabajo que no requiere de formación por parte del operario y ser puramente físico. 
  Sin embargo, en el contexto actual de la industria, esta perspectiva ha cambiado. Las nuevas normativas en seguridad e higiene en el trabajo, así como una mayor exigencia en el acabado de los palets que permita un mayor aprovechamiento del espacio de almacenamiento y transporte, han hecho que el paletizado haya pasado a ser una de las principales razones por las cuales las empresas están automatizando los finales de línea. 
Cuándo una empresa debe analizar si automatizar el paletizado   No todas las plantas necesitan automatizar el paletizado en la misma fase. Sin embargo, hay una serie de indicadores que muestran cuándo ha llegado el momento de hacerlo, como son: 
  Producciones elevadas o lotes grandes del mismo producto: cuando el volumen de sacos por hora supera la capacidad operativa de uno o varios trabajadores, la automatización mejora el ritmo y la consistencia del apilado.    Falta de operarios o rotación de personal: el paletizado manual es una tarea repetitiva y físicamente exigente, con alta rotación laboral. La automatización garantiza continuidad y estabilidad en la producción.    Manipulación de sacos pesados (más de 10 kg): evita lesiones y reduce el riesgo ergonómico, cumpliendo las normativas actuales en prevención.    Optimización del espacio: un sistema automático mejora la precisión del apilado, reduce el volumen ocupado por los palets y maximiza el aprovechamiento del almacén y los envíos. 
Cómo elegir el sistema de paletizado adecuado   Una vez hemos analizado estos puntos y vemos que se cumplen varios de ellos, podemos empezar a pensar en qué tipo de paletizadora es el mejor para nuestra línea de producción. 
Para los expertos en el sector, hay varios puntos importantes a la hora de elegir un tipo de paletizadora, como por ejemplo: 
  Espacio disponible.  Nivel de automatización.  Producción requerida.  Multiformato a paletizar.  Tipo de envase.  Número de líneas a paletizar simultáneamente.  Altura de paletizado.  Estabilidad de la carga.  Acabado del palet. 
En TMI, como fabricante y especialista en sistemas de paletizado con 25 años de experiencia, contamos con soluciones adaptadas a todos estos requisitos. 
  Nuestro trabajo siempre comienza visitando la planta del cliente para entender sus necesidades, ver el espacio disponible y, en base a toda la información reunida, asesorar técnicamente sobre cuál es la mejor solución a su proyecto.    Tipos de paletizadoras y sus aplicaciones   Paletizadoras de capas: recomendados para sacos de válvula y FFS con pocos cambios de formato y cadencias de hasta 2200 sacos/h.    Paletizadoras híbridos: recomendados para sacos de boca abierta, ya que permiten solapar los sacos. Admiten gran variedad de formatos y cadencias de hasta 1500 sacos/h.    Paletizadoras con robot antropomórfico: recomendados donde los espacios son limitados y para poder atender varias líneas de producción simultáneas. Pueden ofrecer cadencias de hasta 600 sacos/h dependiendo de diversos factores, como su nivel de automatización, líneas de producción a paletizar y distribución de los equipos.    Paletizadores tipo cartesiano: recomendados para bajas producciones y espacios reducidos. Su nivel de automatización es variable. Beneficios de la automatización: eficiencia y conectividad   Más allá de reducir esfuerzo físico, la automatización del paletizado permite controlar y optimizar el OEE (Overall Equipment Effectiveness), indicador clave del rendimiento global de la línea. 
  Los equipos TMI integran sistemas de OEE para su visualización en tiempo real y comunicación mediante OPC-UA, permitiendo al cliente conectar los datos con sistemas SCADA o de gestión de planta. 
  Además, todas las soluciones incluyen conexión remota para diagnóstico y soporte inmediato. Esto garantiza una respuesta rápida ante cualquier incidencia y minimiza tiempos de parada (el 90% de las resoluciones de incidencias las resolvemos de forma remota), un factor crítico para la rentabilidad operativa. 
  Y en caso de que sea necesaria la intervención de nuestro personal para la resolución del incidente, nuestra red internacional de filiales y distribuidores nos permite ofrecer servicio técnico local, ágil y de calidad en cualquier parte del mundo.    Automatización del paletizado para una mayor eficiencia   La automatización del paletizado no es simplemente una modernización del final de línea, sino que es un paso más hacia una producción más eficiente, segura y sostenible. 
  La decisión de cuándo, cómo y con qué solución hacerlo debe basarse en criterios técnicos sólidos, datos de operación reales y una visión de planta a medio y largo plazo. 
Jordi Martín, Responsable de ventas LATAM
  Desde TMI ponemos a tu disposición nuestro equipo de ingeniería para evaluar tu escenario operativo y diseñar la solución de paletizado más adecuada en términos de productividad, fiabilidad y adaptabilidad. Si quieres que te ayudemos en tu proyecto de automatización de paletizado, contacta con nosotros. 
  Fuente: TMI Bagging & Palletizing  

Procesamiento Las 4 dimensiones de las soluciones de ensacado automático para un rendimiento óptimo

6+ MIN

Las 4 dimensiones de las soluciones de ensacado automático para un rendimiento óptimo

Antes de entrar en materia, conviene introducir algunos conceptos que se mencionan más adelante:
  Packaging flexible: se refiere a un sistema de envasado fabricado con materiales que pueden doblarse, enrollarse o comprimirse sin perder funcionalidad. Se caracteriza por su ligereza, adaptabilidad y eficiencia en el uso de recursos, y es clave para la sostenibilidad y la protección del producto en sectores como la alimentación, la farmacia y la cosmética. 
  Ensacado automático: son aquellos sistemas que llevan a cabo todo el proceso de ensacado de forma automatizada, desde la carga hasta el sellado del saco, con una intervención humana mínima, ya sea para la puesta en marcha, supervisión o reposición de consumibles. Es decir, todas las operaciones se realizan de forma automática: colocación del saco, dosificación, llenado, cerrado, evacuado e incluso paletizado. 
  Dimensión: se entiende como el ente que puede ser descrito y caracterizado con diversas magnitudes físicas. Es decir que, puede ser caracterizado, es medible e identificable y a partir del cual se define, junto con otras dimensiones, es una solución técnica.    Las 4 dimensiones del ensacado automático   En el sector del packaging flexible y, en concreto, en el ámbito del ensacado automático de productos sólidos a granel, es sabido por los expertos que existen tres dimensiones (3d) sobre las cuales se debe sustentar cualquier solución técnica de ensacado automático. 
  Estas tres dimensiones son: producto, máquina de ensacado y el packaging flexible (saco). 
  Además, hay una cuarta dimensión que está presente de forma evidente, pero que por diferentes motivos no se suele tener en consideración en la mayoría de las ocasiones, y es la de la operación del equipo (entendiendo por operación todo lo externo que influye en el producto, el saco y la máquina de ensacado, e interactúa con ellos).
  Sin una correcta alineación de estas cuatro dimensiones (4d), la solución técnica de ensacado automático no alcanzará la eficiencia ni el rendimiento óptimo que cumpla los requerimientos y la expectativa del usuario final. 
  Sin embargo, cuando estas 4d se equilibran entre ellas, permiten lograr la mejor solución técnica de ensacado automático. Además, la interrelación que existe entre todas ellas es de suma importancia, como podremos ver a continuación.
  El producto   El producto, y sus propiedades intrínsecas, otorgan un nivel de información sumamente relevante. Propiedades como la densidad vibrada, el ángulo de talud, la distribución de partícula o la humedad relativa, entre otras, afectan tanto al tipo de saco como a la máquina ensacadora. 
  Además, las condiciones de operación (temperatura, humedad ambiente, proceso de elaboración, etc.) pueden comprometer su comportamiento.    El saco   Sus características dimensionales de fabricación y materiales de composición determinan aspectos como: 
  Espesor Soldabilidad Permeabilidad Dureza Consistencia Estabilidad al apilado
  Estos factores determinan la compatibilidad del saco con el producto y con la máquina de ensacado. Incluso la manipulación y tratamiento del saco por parte del supervisor de la máquina ensacadora puede condicionar o influir en esta compatibilidad.   Maquina ensacadora   Los sistemas que conforman cada máquina están diseñados para funcionar de forma robusta y óptima con productos y sacos determinados, y dentro de unos rangos establecidos. De igual modo, la máquina ensacadora debe ser operada y mantenida de forma correcta, con operarios que la hagan funcionar y la mantengan de forma óptima.   Operación   Como hemos mencionado anteriormente, es todo aquello externo que puede condicionar o alterar la estabilidad de las otras 3d. Incluye todo lo que rodea al equipo: las condiciones del proceso aguas arriba, el entorno ambiental, la capacitación del personal, etc.    Ilustración 1: concepto de dimensiones interrelacionadas, 3d y 4d.   Análisis de caso real   Para poder entender la importancia de estas dimensiones, a continuación, compartimos un ejemplo de experiencia real que hemos tenido que afrontar anteriormente y puede ver su aplicación para la industria acuícola.   Experiencia de producto con alta temperatura y elevada humedad Aplicación: 
  Producto: pulverulento Tipo de saco: boca abierta. Máquina de ensacado: ensacadora de boca abierta (ILERSAC-H).
  Descripción de la experiencia:
El cliente construyó una planta totalmente nueva para la elaboración de su producto, que disponía de todo un proceso particular para su elaboración. 
  El producto era entregado al equipo con una elevada temperatura y, en ocasiones, también con elevada humedad. Estos cambios modificaban el comportamiento del producto, lo que provocaba atascos en el sistema de dosificación y adhesiones de producto en diferentes partes dentro del equipo, lo que impactaba en su rendimiento y capacidad de operación. 
  Resolución: 
Con el estado de la técnica actual, se vio inviable implementar cambios efectivos en el equipo que pudieran resolver dichas incidencias, por lo que se recomendó al cliente intervenir en el proceso aguas arriba de la ensacadora. 
  La incorporación de un sistema de enfriamiento y secado en la parte final del proceso de elaboración del producto, justo antes de la entrada al equipo, eliminó por completo las incidencias de atasco, logrando una reducción notable de la adherencia de producto en las partes interiores de la solución técnica de ensacado automático. 
  Aprendizaje: 
Es sumamente importante conocer el proceso aguas arriba de una solución de ensacado automático, así como las condiciones de temperatura y humedad del producto que va a ensacar.
  La importancia de equilibrar las 4d en el ensacado automático   En definitiva, podemos decir que el rendimiento de una línea de ensacado automático no depende únicamente de la propia máquina. En los ejemplos citados hemos mencionado solo algunos factores que pueden afectar, como:
  La falta de homogeneidad del producto, los cambios de temperatura y humedad del mismo.  La falta de calidad del saco o aspectos relacionados con tolerancias fuera de estándar de sus dimensiones.  La falta de capacitación para la operación del equipo.    Por eso, para lograr que el cliente obtenga una solución de alto valor, robusta, eficiente y rentable, es necesario tener en cuenta las 4 dimensiones para definir la mejor solución de ensacado automático.
  En TMI, cada proyecto se diseña teniendo en cuenta estas cuatro dimensiones. Nuestro objetivo es ofrecer soluciones de ensacado automático que maximicen el valor de cada aplicación. Para más información, puedes visitar nuestra página web www.tmipal.com. 

  Por Juanjo González Toledano – Director de Ingeniería de TMI
Fuente: All Aquaculture Magazine


Referencias
[1] Flexible Packaging Europe. https://www.flexpack-europe.org/
[2] Artículo: Diferencias entre una ensacadora manual y automática: cómo elegir la mejor opción, TMI. https://www.tmipal.com/es/
[3] Juanjo González Toledano, Director de Ingeniería de TMI  


Nutrición e Ingredientes

Nutrición e Ingredientes Residuos del procesamiento del camarón en alimentos acuícolas: Valor nutricional, aplicaciones, desafíos y perspectivas

13+ MIN

Residuos del procesamiento del camarón en alimentos acuícolas: Valor nutricional, aplicaciones, desafíos y perspectivas

La producción mundial de animales acuáticos alcanzó las 178 millones de toneladas métricas en 2020 y se prevé que siga aumentando debido al crecimiento de la población, el incremento de los ingresos, la urbanización y la evolución de los hábitos alimenticios de las personas. Dado que la pesca de captura se ha mantenido estable durante décadas, esta demanda debe satisfacerse principalmente mediante la expansión de la acuicultura basada en la alimentación, lo que aumenta la necesidad de alimentos acuícolas y de materias primas para su elaboración.
  La harina de pescado ha sido la principal fuente de proteínas en los alimentos acuícolas debido a su calidad nutricional, pero los altos precios y las preocupaciones sobre la sostenibilidad han impulsado la búsqueda de alternativas. La harina de soya se usa ampliamente, pero tiene limitaciones relacionadas con la salud de los peces y el impacto medioambiental, como la deforestación. Tales retos han impulsado la investigación de fuentes alternativas de proteínas alineadas con los principios de la economía circular, como los residuos generados en el procesamiento del camarón.
  Estos residuos, que consisten en cabezas, exoesqueletos y colas, representan entre el 35% y el 65% de la biomasa del camarón y son ricos en proteínas y compuestos bioactivos. En 2020, la producción mundial de camarón generó entre 3.5 y 6.5 millones de toneladas métricas de estos residuos, gran parte de los cuales se desecharon. A pesar de las numerosas investigaciones sobre los compuestos bioactivos, su uso en alimentos acuícolas no se ha explorado lo suficiente.
Productos derivados del camarón
En 2020, la producción mundial de camarones alcanzó aproximadamente los 10 millones de toneladas métricas (peso húmedo), de los cuales casi el 70% procedía de la acuicultura. Durante la última década, la producción ha dependido en gran medida de una sola especie: el camarón blanco del Pacífico (Litopenaeusvannamei), que representó alrededor de 6.8 millones de toneladas métricas en 2022. La pesca y la acuicultura del camarón se concentran en Asia y, en menor medida, en América del Sur, donde a menudo se procesa el camarón de manera inmediata después de su captura debido a los bajos costos laborales.
  El procesamiento se puede realizar a bordo de los buques pesqueros o en tierra en el caso del camarón de cultivo. El proceso inicial incluye lavado, cocción, clasificación y selección, lo que genera grandes volúmenes de aguas residuales que en la actualidad no son aptas para su uso en alimentos acuícolas (Figura 1).  
El camarón que no cumple los estándares de calidad se destina a otros usos, mientras que el camarón listo para el mercado se vende entero, sin cabeza o pelado. El camarón sin cabeza y el pelado generan una cantidad considerable de residuos sólidos que representan entre el 35% y el 65% del peso total del camarón, principalmente cabezas (Figura 2).
 
La proporción de residuos varía en función de la especie y de la eficiencia del procesamiento. Para su uso en alimentos acuícolas, estos residuos deben procesarse para obtener productos como harina de camarón, hidrolizados o ensilados.   Harina de camarón
El término 'harina de camarón' se utiliza a menudo en la literatura para describir tanto la harina de cabezas de camarón como la harina de residuos de camarón, que contiene cabezas, exoesqueletos abdominales y colas. Independientemente del tipo de harina, es posible aplicar el siguiente proceso en su producción: lavado, secado, triturado/molienda y tamizado (Figura 3).  
A menudo, se realiza una etapa de lavado para eliminar las impurezas presentes. Es necesario secar el material en proceso para obtener una harina con un bajo contenido de humedad que prolongue su vida útil y mejore su formulación para alimentación acuícola. El secado solar, por congelación y en horno son ejemplos de métodos de secado utilizados en la industria. Luego, se puede realizar el triturado o molienda, posiblemente seguida de un tamizado, para obtener un tamaño de partícula uniforme que favorezca la formación de un alimento granulado de alta calidad.   Hidrolizado de camarón
El hidrolizado de camarón se obtiene mediante la hidrólisis de los residuos sólidos resultantes del procesamiento del camarón, en la que los aminoácidos unidos a las proteínas se solubilizan en agua. El proceso de producción involucra las siguientes etapas: lavado, triturado o molienda, hidrólisis, filtración y centrifugación (Figura 4).  
Antes de la hidrólisis, se puede incluir una etapa de lavado para eliminar las impurezas o de triturado/molienda para aumentar la superficie de hidrólisis. Luego, se puede aplicar una hidrólisis química o enzimática para descomponer las proteínas en péptidos más cortos y aminoácidos. La hidrólisis química consiste en utilizar soluciones altamente ácidas o alcalinas, por lo general, en combinación con alta presión y/o alta temperatura.
  Debido a los grandes volúmenes de residuos químicos que se producen durante la hidrólisis química, recientemente se ha optado por emplear la hidrólisis enzimática, la cual se basa en enzimas proteolíticas, como la quimotripsina, la papaína y la subtilisina, para descomponer las proteínas. Dado que las enzimas proteolíticas son muy específicas, la hidrólisis enzimática permite un mayor control sobre la calidad de los productos finales. A diferencia de la hidrólisis química, no da lugar a la descomposición de la quitina a menos que se añadan enzimas quitinolíticas.
  Tras la hidrólisis, se realiza una filtración que da como resultado una fracción sólida y otra líquida. La fracción líquida se procesa posteriormente mediante centrifugación para obtener el hidrolizado, mientras que el precipitado se desecha. Para poder incluir el hidrolizado en los alimentos acuícolas, podría ser necesario un paso de concentración adicional para reducir el contenido de humedad.   Ensilaje de camarones
El ensilaje es un método tradicional para prolongar la vida útil de los residuos sólidos resultantes del procesamiento del camarón y, en ciertos casos, mejorar su valor nutricional. El proceso de producción de ensilado de camarón, abarca las etapas de: lavado, triturado o molienda, adición de ácido, carbohidratos fermentables o bacterias del ácido láctico (LAB, por sus siglas en inglés), mezcla, licuefacción y centrifugación (Figura 5).  
El lavado y triturado o molienda son pasos opcionales con funciones similares a las descritas anteriormente. Para producir ensilado, el pH debe ser inferior a 4.5, lo que se puede conseguir añadiendo ácidos (ensilado ácido) o mediante fermentación anaeróbica con bacterias lácticas (ensilado fermentado). En este último caso, las bacterias lácticas pueden convertir los carbohidratos fermentables en ácido láctico.
  Dado que los residuos sólidos resultantes del procesamiento del camarón contienen una cantidad baja de carbohidratos fermentables, a menudo se añaden a la mezcla fuentes suplementarias de estos (por ejemplo, melaza, tapioca, etc.), a veces en combinación con un cultivo iniciador de bacterias del ácido láctico. Los ácidos que se añaden o que producen las bacterias del ácido láctico reducirán el pH, lo que dará lugar a la inhibición de microorganismos indeseables y a la conservación de la calidad nutricional.
  Para garantizar un ensilado homogéneo, es necesario mezclar las materias primas con ácidos, azúcares fermentables y/o bacterias del ácido láctico. Durante la licuefacción tienen lugar diferentes procesos, como la producción de compuestos lipofílicos, la desnaturalización de proteínas y la solubilización de minerales. Después, los componentes líquidos y sólidos se pueden separar mediante centrifugación, lo que da como resultado una fracción sólida compuesta principalmente por quitina y minerales insolubles, y una fracción líquida que contiene proteínas, lípidos y carotenoides. La fracción líquida puede secarse para producir un concentrado más adecuado para la alimentación acuícola.   Composición nutricional
  Los productos derivados del camarón tienen una composición nutricional diversa que respalda su uso potencial como ingredientes alternativos en alimentos acuáticos. En base seca, estos productos contienen entre un 33% y un 74% de proteína bruta, entre un 10% y un 28% de cenizas, entre un 1% y un 16% de quitina y entre un 4% y un 8% de lípidos brutos (Tabla 1). También aportan una variedad de compuestos bioactivos, como aminoácidos esenciales, ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, polisacáridos, minerales y carotenoides, que aumentan su valor nutricional y funcional.
 
El contenido de proteínas y la composición de aminoácidos son fundamentales para evaluar los productos derivados del camarón como sustitutos de fuentes convencionales, como la harina de pescado y la harina de soya. Entre los productos derivados del camarón, los hidrolizados presentan la mayor calidad proteica, mientras que el ensilado suele contener niveles más bajos de proteína bruta debido a la degradación y dilución de las proteínas durante este proceso. Sin embargo, los métodos estándar basados en el nitrógeno que se utilizan para estimar el contenido de proteínas tienden a sobreestimar los niveles reales, ya que estos productos contienen cantidades significativas de nitrógeno no proteico, principalmente de quitina.
  Los estudios sugieren que la aplicación de un factor de conversión universal de nitrógeno a proteína de 6.25 sobreestima el contenido de proteína y que son más apropiados factores específicos del producto más bajos. A pesar de esta limitación, los hidrolizados de camarón presentan perfiles de aminoácidos favorables, con proporciones de aminoácidos esenciales y no esenciales dentro del rango óptimo para las especies acuícolas, lo que favorece un uso eficiente del nitrógeno.
  Los productos derivados del camarón contienen niveles moderados de lípidos, superiores a los de la harina de soya, pero inferiores a los de la harina de pescado. Su perfil de ácidos grasos incluye compuestos importantes desde el punto de vista nutricional, como el ácido eicosapentaenoico y el ácido docosahexaenoico, que están ausentes en los ingredientes de origen vegetal y son esenciales para muchas especies de cultivo. Además, las fracciones de residuos de camarón ricas en material de la cabeza proporcionan fosfolípidos y colesterol, nutrientes particularmente importantes para los crustáceos debido a su limitada capacidad de síntesis de novo y su papel en el crecimiento, la muda y la reproducción.
  La quitina es el principal polisacárido presente en los productos derivados del camarón y varía mucho en función de los métodos de procesamiento. Las condiciones extremas de pH y temperatura pueden degradar parcialmente la quitina y alterar su contenido. Por último, los productos derivados del camarón son ricos en minerales, en especial calcio, mientras que los niveles de fósforo son más bajos y, en parte, no están disponibles. En general, los productos derivados del camarón combinan nutrientes valiosos y compuestos funcionales, lo que justifica su inclusión estratégica en los alimentos acuícolas, en particular para las especies de crustáceos.
Aplicaciones en la alimentación acuícola
Los productos derivados del camarón se han estudiado ampliamente como fuentes alternativas de proteínas en los alimentos acuícolas, ya que el camarón forma parte de la dieta natural de muchas especies acuáticas carnívoras y omnívoras. La investigación se ha centrado en la harina y el hidrolizado de camarón, ya que se dispone de poca información sobre el ensilado.
  En general, la mayoría de los estudios no muestran efectos significativos en el crecimiento cuando los productos derivados del camarón sustituyen de manera parcial a la harina de pescado o de soya, aunque los resultados varían en función de la especie y del porcentaje de inclusión. Los crustáceos suelen responder de manera más positiva que los peces, probablemente porque los productos derivados del camarón se ajustan mejor a sus necesidades nutricionales. Los niveles de inclusión elevados pueden afectar negativamente al crecimiento debido al menor contenido de aminoácidos esenciales, los altos niveles de cenizas, que diluyen la energía de la dieta, y la presencia de quitina.
  Diversos estudios indican que los productos derivados del camarón pueden aumentar la ingesta de alimento, lo que sugiere una mayor palatabilidad y propiedades atrayentes potencialmente relacionadas con compuestos como aminoácidos libres, ácidos grasos, péptidos y esteroles. Aunque la digestibilidad de los nutrientes no se ha estudiado con tanto detalle, las pruebas revelan que la digestibilidad de las proteínas y los lípidos disminuye cuando los productos derivados del camarón superan el 25-30% de la dieta, sobre todo debido a la quitina.
  La quitina puede reducir la digestibilidad al limitar el acceso de las enzimas, acortar el tiempo de tránsito gastrointestinal y unir los nutrientes dentro de matrices indigestibles. Aunque muchas especies de peces y crustáceos producen enzimas quitinolíticas, se desconocen su eficacia y la digestibilidad real de la quitina debido a limitaciones metodológicas.
  La mayoría de los estudios no han evidenciado cambios significativos en la composición corporal total o muscular al incluir en la dieta productos derivados del camarón. No obstante, se ha demostrado que la harina de camarón mejora la pigmentación en algunas especies debido a su contenido en carotenoides, lo que podría aumentar su valor de mercado y reducir la necesidad de usar pigmentos sintéticos.
  En cuanto al rendimiento sanitario, las pruebas disponibles son limitadas y, en general, sugieren efectos neutros, aunque algunos estudios informan de una mejora de las respuestas inmunitarias innatas, probablemente relacionada con componentes bioactivos como la quitina y la astaxantina. Se necesitan más investigaciones para aclarar los mecanismos relacionados con la salud y optimizar las estrategias de inclusión.
Desafíos actuales y recomendaciones
La incorporación de productos derivados del camarón en los alimentos acuícolas plantea retos nutricionales, económicos y de seguridad. Desde el punto de vista nutricional, los altos contenidos de quitina y cenizas pueden limitar la digestibilidad y el rendimiento del crecimiento en niveles de inclusión elevados, aunque los niveles bajos de quitina pueden proporcionar efectos inmunomoduladores beneficiosos.
  El uso específico por parte de especies capaces de digerir la quitina, el fraccionamiento de los residuos del procesamiento y el tratamiento adicional para reducir la quitina y las cenizas pueden mejorar su aprovechamiento. Los tratamientos biológicos son los más eficaces para eliminar la quitina, ya que permiten alcanzar altas tasas de conversión en condiciones suaves; no obstante, aún es necesario optimizar el costo y la eficiencia.
  Desde el punto de vista económico, la competitividad depende del valor de mercado, los costos de procesamiento, transporte y disponibilidad durante todo el año. Aunque los residuos del procesamiento del camarón pueden ser baratos o gratuitos, el proceso adicional aumenta los costos y requiere una cuidadosa evaluación de la viabilidad. Entre las preocupaciones relativas a la calidad y la seguridad se incluyen el rápido deterioro, la contaminación por patógenos y la acumulación de metales pesados o contaminantes orgánicos persistentes. Un procesamiento, almacenamiento, tratamiento térmico y control adecuados son esenciales para garantizar la seguridad del producto y mantener la calidad del alimento.   Conclusiones
Los residuos derivados del procesamiento del camarón constituyen una oportunidad como ingrediente alternativo en alimentos acuícolas.
  El hidrolizado de camarón mostró el mayor valor nutricional y es el más adecuado para especies carnívoras de alto valor, mientras que la harina de camarón y el ensilado son más apropiados para especies omnívoras que toleran un mayor contenido de cenizas y quitina. El uso específico para cada especie, el fraccionamiento de residuos, la mejora del procesamiento y un almacenamiento adecuado pueden aumentar la viabilidad, reducir los costos y apoyar la producción sostenible de alimentos acuícolas. Fuente: Panorama Acuícola

Referencias
HRIMP PROCESSINGWASTEINAQUACULTUREFEED: NUTRITIONAL VALUE, APPLICATIONS, CHALLENGES, AND PROSPECTS escrito por MANON EGGINK, K. ─ Technical University of Denmark; GONÇALVES, R. ─S2AQUAcoLAB EPPO –IPMA and Centre of Marine Sciences, Universidade do Algarve y VILHELM SKOV, P. ─ Technical University of Denmark. La versión original, incluyendo tablas y figuras, fue publicada en AGOSTO de 2024 en REVIEWS IN AQUACULTURE. Se puede acceder a la versión completa a través de https://doi. org/10.1111/raq.12975

Nutrición e Ingredientes La entrevista: João Fernando Albers Koch, técnico global y jefe de producto en el área de acuicultura de Biorigin

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La entrevista: João Fernando Albers Koch, técnico global y jefe de producto en el área de acuicultura de Biorigin

João, usted ha trabajado muchos años con aplicaciones de levadura en la nutrición de especies, como la tilapia, el pacú, la lubina, etc. Desde su perspectiva, ¿cuáles son los beneficios principales de los ingredientes a base de levadura en los sistemas de producción acuícola?
Trabajo con levadura hace casi diez años; estos microorganismos me siguen atrayendo. La naturaleza es fantástica. A partir de estos microorganismos unicelulares, con un diámetro aproximado de 10 μm, se pueden extraer diversas soluciones para la nutrición acuícola, por ejemplo, su uso total o de forma autolizada/hidrolizada como fuente de proteína rica en aminoácidos limitantes con alta digestibilidad y palatabilidad en peces. Su pared celular, fuente de MOS (esencial para la salud intestinal), actúa en la aglutinación de patógenos entéricos, además de ser un sustrato para las bacterias probióticas. El extracto de levadura, fuente de RNA y nucleótidos (importantes para la multiplicación celular en animales jóvenes y de producción), se ve reflejado en el rendimiento y la inmunidad. Sin mencionar los betaglucanos, extraídos y purificados de la pared celular de la levadura, que son los principales polisacáridos en afectar el sistema inmune de los animales. Estos 'activan' el sistema inmune, aumentando la supervivencia en los desafíos de producción (patógenos, cambio climático, transporte, gestión, entre otros) e impactando la cicatrización, la respuesta a las vacunas y mejorando el metabolismo de los carbohidratos. Por último, nombrar las levaduras selenizadas (Se), mineral de suma importancia para combatir los radicales libres, que actúa como enzimas en el sistema antioxidante. Este es solo un resumen de lo que podemos observar sobre este magnífico microorganismo.
En un contexto en el que la sustentabilidad y la salud animal son cada vez más críticas, ¿qué papel juega la nutrición funcional en las estrategias, como la reducción del uso de antibióticos y el soporte inmune?
Es una buena pregunta. Esa es la función de nuestras soluciones naturales. Ofrecer comida segura para la mesa de los consumidores ya no solo es deseable, sino obligatorio. Todo es necesario, desde la reducción de contaminantes en ambientes de cultivo y el uso de antibióticos hasta criar animales según los estándares de bienestar. Los aditivos naturales extraídos de la levadura actúan de esa manera: mejoran la salud intestinal, con una menor carga de patógenos y mejores superficies de absorción. Es así como los animales aprovechan los nutrientes de su dieta y excretan menos residuos al medio ambiente, lo que se refleja directamente en la sostenibilidad. Además, los betaglucanos estimulan y preparan el organismo para luchar contra los patógenos presentes en el cultivo y reducir la necesidad de antibióticos profilácticos y terapia. Para dar un último ejemplo que va de la mano con la sostenibilidad, tenemos nucleótidos que impactan en el rendimiento animal, mejorando la eficiencia alimentaria y permitiendo ciclos de producción más cortos.
Desde su amplio punto de vista, ¿qué tendencias observa en el uso de ingredientes funcionales en la acuicultura, en especial en América Latina?
Los aditivos son una realidad y el presente de los mejores alimentos para peces y camarones en el mundo. Tanto los nutricionistas como los productores entienden a los aditivos como un retorno sobre la inversión (RSI), es decir, se amortizan por sí mismos e incluso tienen mejor remuneración para los productores. Así como el salmón no se produce en Chile, el camarón tampoco lo hace en Ecuador sin la presencia de los aditivos, ya sean los antes mencionados, levaduras vivas u otros probióticos, ácidos orgánicos, enzimas o fitogénicos, entre otros. Con el cambio climático y varias prácticas de gestión acuícola (clasificación, vacunación, transferencia, despioje, etc.), los nutrientes dietarios aislados, aunque fueran buenos, no se consideraban suficientes para mantener a los animales saludables en el cultivo de alta densidad. Sin embargo, cuando explicamos sus efectos y se analiza el precio de los productos, nuestra respuesta es siempre la misma: no calcule el aumento de precio de su alimento, sino el retorno que ese aumento le traerá a su producción, que se ve reflejado en la reducción de la conversión, mejor supervivencia, menor uso de antibióticos, mayor eficiencia en la respuesta a las vacunas, entre otros.
Por último, a través de la nutrición, ¿en qué áreas de innovación o nuevos productos está enfocado Biorigin para continuar ofreciendo valor a los productores acuícolas?
Estamos atravesando un momento muy especial. Como ya sabemos, Biorigin estableció una alianza con el grupo Lesaffre. Esta unión pretende fortalecer las soluciones acuícolas. Es momento de alinear las líneas de producción de los departamentos de I+D de Biorigin y Phileo, ya que el último es la unidad de nutrición animal del grupo Lesaffre. Puedo garantizarles que lo mejor está llegando para complementar nuestro portfolio. Soluciones, como los MOS, los glucanos purificados, los extractos de levadura ricos en nucleótidos, los probióticos, las levaduras selenizadas y los adsorbentes de micotoxinas ya existen, pero se están desarrollando nuevas.

¡Gracias, João, por compartir tu experiencia y perspectiva sobre la industria acuícola con nuestra comunidad! Por João Fernando Albers Koch
Fuente: All Aquaculture Magazine


Proteínas

Proteínas Investigadores de España y Argentina obtienen microcápsulas de proteínas activas útiles para la creación de piensos acuícolas

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Investigadores de España y Argentina obtienen microcápsulas de proteínas activas útiles para la creación de piensos acuícolas

Estas proteínas activas, informaron los científicos, han demostrado ya su eficacia con manchas difíciles de tratar, como la sangre, por lo que el nuevo formato prolongaría el efecto limpiador.   El estudio 'Assessment of encapsulation of digestive enzymes recovered from South Atlantic fish wastes for potential biotechnological applications', se centró en las vísceras de dos especies muy abundantes en aguas argentinas, como son la merluza común y el pez palo. Estos subproductos, que habitualmente se descartan durante el fileteado, son una fuente abundante de enzimas, principalmente proteasas y lipasas, con gran potencial industrial por su capacidad de romper moléculas complejas, como proteínas o grasas.   La investigación, publicada en la revista científica Animal Feed Science and Technology, contó con el apoyo entre otros de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina y la Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado.   Eficiencia superior al 70%   El objetivo de los investigadores fue conservar la actividad enzimática utilizando una combinación de dos biopolímeros, derivados de algas y crustáceos, con la que produjeron microesferas para atrapar y proteger las moléculas activas. La técnica arrojó una eficiencia superior al 70%, garantizando la estabilidad de las sustancias durante al menos dos meses, incluso a temperatura ambiente, y una liberación controlada.   Paralelamente, es la primera vez que se aplica con éxito este enfoque a enzimas obtenidas de especies del Atlántico suroccidental. 'Hay poca literatura sobre aprovechamiento de descartes de la industria pesquera, que además en esta región se generan en gran volumen y son difíciles de gestionar, por lo que en este trabajo se valorizan, para darles una segunda vida', destacó el investigador de la UAL Francisco Javier Alarcón, coautor del estudio.   Alimentación para edades tempranas   Entre otras cosas, las cápsulas pueden ser aplicadas a suplementación alimentaria para peces y crustáceos, sobre todo en edades tempranas. 'En numerosas ocasiones antes de incorporar los ingredientes en los piensos utilizamos una fuente de proteasas rescatadas de otros procesos agroalimentarios para realizar un pretratamiento de aquellas materias más difíciles de digerir, incorporándolas ya tratadas. La encapsulación favorece la liberación controlada en el tracto intestinal, aumentando la digestibilidad y el aprovechamiento de nutrientes', explicó Alarcón.   Su uso ya se valora en industrias como la cosmética; en agricultura, para la elaboración de fertilizantes basados en proteínas hidrolizadas; o en la producción de biocombustibles. 'Hemos generado un conocimiento aplicable a diversos campos, ya que es un formato fácil de conservar, con un proceso sencillo y viable económicamente, para que merezca la pena aprovechar estos subproductos', dijo el investigador de la UAL Antonio Jesús Vizcaíno por su parte.   Escala industrial   El objetivo en el largo plazo, ampliaron los investigadores, es trasladar esta tecnología a escala industrial, utilizando reactores de mayor capacidad y con un coste viable. Para que el proceso tenga sentido económico y ambiental es fundamental partir de un subproducto abundante y de bajo valor como las vísceras de pescado, un desecho que además supone un problema de gestión para la industria, alineándose con los principios de la economía circular.   Fuente: Panorama Acuícola

Proteínas Convertir residuos en proteína: cómo la tecnología simbiótica y los fermentos están cambiando la acuicultura

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Convertir residuos en proteína: cómo la tecnología simbiótica y los fermentos están cambiando la acuicultura

Ese es el corazón de la tecnología simbiótica: convertir parte de los residuos del alimento en proteína viva (bioflóculos y zooplancton) que sus peces o camarones aprovechan entre comidas, mientras el agua se mantiene bajo control. La idea es sencilla de contar y poderosa de aplicar: si nutrimos a la microbiota correcta con el carbono apropiado y reforzamos con fermentos (consorcios de bacterias y levaduras), esos microbios se comen primero lo que hace daño (amonio/nitrito) y después se convierten en un bocado nutritivo para los animales. Este 'doble servicio', biorremediar y alimentar, es lo que ha hecho que enfoques simbióticos, como el que impulsa Bioaquafloc, ganen terreno en Latinoamérica y más allá.   ¿Qué cambia exactamente en el agua?   Cuando alimentamos peces y camarones, una gran parte del nitrógeno del alimento balanceado no termina en filete; se excreta al agua como amoniaco, altamente tóxico. Si dejamos que ese amoniaco tome su curso, dependeremos de la nitrificación clásica (bacterias que primero lo convierten en nitrito y, luego, en nitrato), un proceso más lento y muy sensible a pH, oxígeno y alcalinidad.   En cambio, si aumentamos la relación carbono-nitrógeno (C:N) del sistema con fermentos, favorecemos a bacterias heterótrofas. Estas asimilan directamente amonio y amoniaco, y lo transforman en biomasa microbiana nutritiva. Es un atajo eficiente: menos tóxicos disueltos, más 'microalimento' flotando.   Ese floc que es un agregado de bacterias, protozoos, microalgas y materia orgánica que mejora el agua y, además, alimenta. La literatura revisada por Crab y colegas describe esta doble función: al equilibrar carbono y nitrógeno se mejora la calidad del agua y el 'desecho' se convierte en biomasa bacteriana comestible, con impactos positivos en crecimiento, factor de conversión alimenticia (FCR, por sus siglas en inglés) y sanidad del estanque.   ¿Y los fermentos? El turbo de la microbiología   La tecnología simbiótica no se limita a 'echar fermentos'. Integra probióticos, mezclas de (Bacillus ssp), bacterias lácticas (Lactobacillus ssp) y levaduras cultivadas sobre sustratos vegetales (salvado de arroz o trigo, por ejemplo). Se producen enzimas y ácidos orgánicos (láctico, acético, butírico), compiten con patógenos y mejoran la digestibilidad del floc y del propio alimento balanceado.   Los probióticos en acuicultura llevan años generando ganancias en digestibilidad, tolerancia al estrés y control de enfermedades, siempre que las cepas sean seguras y activas. En la práctica, esto se traduce en un agua 'con vida' que no solo detoxifica, sino que nutre: los peces pastorean el floc entre tomas; los camarones 'barrean' el fondo y aprovechan esa proteína microbiana. Cuando el sistema madura, el productor nota lo que realmente importa: mejor conversión y lotes más estables.   Un dato que interesa al bolsillo: menos proteína en el alimento (cuando toca)   '¿De verdad el floc alimenta?' En tilapia, algunos trabajos realizados en estanques interiores compararon dietas con 35% de proteína y 24% de proteína y no encontraron disminución de crecimiento cuando se manejó bien la tecnología (Azim y Little, 2008). El mensaje de fondo es claro: parte de la proteína puede venir del sistema, no solo del saco de alimento, si sostenemos la microbiología. Y no es un caso aislado: la evidencia acumulada indica que, bien llevado, el enfoque biofloc/simbiótico mejora el FCR y reduce la presión de enfermedades.   Al mismo tiempo recorta recambios de agua, un triple impacto en costos, bioseguridad y ambiente. Sin embargo, nada es gratis en acuicultura, y con nuestra tecnología simbiótica tampoco. Al favorecer la vía heterótrofa y mantener sólidos en suspensión, el sistema pide oxígeno y carbono; además, hay que gestionar los bioflóculos y vigilar alcalinidad (las bacterias la consumen). El documento SRAC de Hargreaves lo expone sin rodeos: el productor debe invertir en aireación confiable, medición de calidad de agua y retirada periódica de sólidos para que el beneficio no se dé vuelta.   ¿Y el famoso 'cono Imhoff'?   Así: si los bioflóculos aumentan demasiado, el agua se 'espesa', puede caer el oxígeno y se resienten las branquias; si están demasiado bajos, el floc es inestable y no alimenta. El arte consiste en mantenerlos en una franja moderada, retirando lodo cuando toca y ajustando el carbono con mano fina. Ese es el 'tacto' que separa a una tecnología simbiótica exitosa de otra que no. Por ello, vamos a comentar tres hábitos que marcan la diferencia en la tecnología simbiótica: Primero necesitamos tener un arranque con propósito. No empiece sembrando a tope: madure el agua con aireación 24/7, un inóculo de fermentos y carbono sencillo dividido en pequeñas dosis. Busque un color 'té' y bioflóculos visibles al microscopio. El objetivo de la primera semana es estabilizar el nitrógeno amoniacal total (TAN, por sus siglas en inglés) y el pH, sin forzar el sistema. Hemos de tener una relación carbono: nitrógeno (C:N) dinámica, no dogmática. El C:N no es una cifra cualquiera, es un volante: se sube cuando el TAN tiende a dispararse y se baja cuando los sólidos se acumulan. Pequeñas correcciones diarias valen más que 'paladas' de última hora. La base científica detrás de esta palanca es que, con carbono extra, las bacterias heterótrofas atrapan amonio y lo incorporan a su biomasa, acelerando la retirada de tóxicos. Generación de fermentos. Un fermento eficaz necesita sustrato correcto, pH y tiempo de fermentación adecuados y microorganismos vivos. El beneficio esperado (mejor digestión, modulación inmune, cierta competencia con patógenos) está bien documentado en probióticos aplicados a peces y crustáceos.   Preguntas que los adeptos a la tecnología simbiótica se hacen   '¿Y si se me sube el nitrito?' Es típico del arranque: la primera parte de la nitrificación de amonio a nitrito despega antes que la segunda, de nitrito a nitrato. ¿Cuál es la solución? Oxígeno alto, alcalinidad suficiente y raciones prudentes. Mantenga el carbono como amortiguador mientras madura la comunidad; no intente resolver con cambios de agua grandes si su meta es bajo recambio.   '¿Puedo bajar proteína enseguida?' Espérese a ver su tecnología simbiótica madura y un FCR estabilizado. El estudio de Azim y Little enseña el potencial (24% vs. 35% CP), pero tras una maduración correcta; si baja proteína antes de tiempo, los peces no crecerán demasiado.   '¿Y los sabores a tierra?' En sistemas cerrados (BFT, RAS, simbióticos) es complicado tener 'off-flavors' por geosmina o MIB, compuestos que el pez absorbe del agua y que elevan los costos si obligan a depurar antes de la venta. Esto es debido a que los microorganismos benéficos de los fermentos limitan la aparición de aquellos que producen geosmina.   Como conclusión   La tecnología simbiótica no es un aditivo, es una forma de manejar la granja. Su lógica encaja con lo que más importa en esta industria: producir más con menos (menos proteína, menos antibióticos, menos agua) impactando menos al medio ambiente. Funciona porque pone a la microbiología a trabajar para usted: primero como equipo de limpieza y, luego, como fábrica de proteína.   La maduración es muy importante en este proceso, pero no es lo único. También es necesario la medición continua de parámetros fisicoquímicos (TAN, nitrito, pH, oxígeno disuelto, alcalinidad), cuide sus bioflóculos y aliméntelos con los fermentos correctos. De esta manera, el agua del estanque deja de ser un sumidero de residuos y se convierte en un ecosistema productivo. La gran idea de que el alimento balanceado no consumido y las heces se puedan convertir en proteína viva ya fue demostrada en diversos estudios científicos; lo que necesita ahora es que usted lo ponga en práctica con la tecnología simbiótica. Si quiere aprender más, visite: www.bioaquafloc.com.   Por David Celdrán Fuente: Panorama Acuícola


Algas y Zooplancton

Algas y Zooplancton Microalgas para una acuicultura sostenible: fitorremediación y bienestar animal

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Microalgas para una acuicultura sostenible: fitorremediación y bienestar animal

Sin embargo, este crecimiento acelerado también ha traído consigo nuevos desafíos para la sostenibilidad y estándares del sector. A medida que se intensifican los sistemas de cultivo, surgen conflictos relacionados con la acumulación de residuos, la calidad del agua y el bienestar de los organismos cultivados. En muchos casos, el manejo inadecuado de los efluentes acuícolas genera impactos negativos en los ecosistemas receptores, como la eutrofización, que afecta tanto al ambiente como a la salud de las especies. Frente a este escenario, comienzan a explorarse soluciones más integradas, como la fitorremediación, una herramienta biotecnológica basada en el uso de plantas y microalgas para recuperar la calidad del agua y promover sistemas de producción más equilibrados y resilientes.   Qué es la fitorremediación y por qué aplicarla en acuicultura
La fitorremediación es un proceso mediante el cual se utilizan plantas o microorganismos para eliminar contaminantes del medio ambiente. Las microalgas son microorganismos fotosintéticos, de origen procariota o eucariota, y las que más se utilizan en este tipo de procesos exitosamente son la Chlorella, Scenedesmus, y especies de las divisiones Chlorophyta, Phaeophyta y Cyanophyta. Estos organismos pueden crecer en agua dulce y salada, así como en aguas residuales agrícolas, industriales y municipales. Para que suceda, se requiere de una fuente de luz y nutrientes esenciales, como el nitrógeno y el fósforo, lo cual las convierte en grandes aliadas para combatir la eutrofización. Son altamente adaptables al estrés ambiental y a las condiciones extremas de, por ejemplo, salinidad, luz, temperatura, CO2 y metales pesados. 

Su proceso de crecimiento, mediante el cual fijan dióxido de carbono y liberan oxígeno, las vuelve altamente efectivas en mejorar las condiciones del medio ambiente acuícola, ya que aumentan los niveles de oxígeno en el agua. 

El rol biológico de las microalgas dentro del proceso de fitorremediación puede entenderse como un modelo ideal de biorrefinería: mientras utilizan los efluentes como fuente de nutrientes, generan simultáneamente biomasa que puede ser aprovechada como alimento o para la obtención de productos de valor agregado.
Desafíos del crecimiento intensivo
El crecimiento de la acuicultura en América Latina trae consigo no solo oportunidades económicas, sino también desafíos complejos vinculados a la sostenibilidad ambiental y el bienestar animal. Muchas regiones aún enfrentan limitaciones en infraestructura, acceso a tecnología y financiamiento, lo que dificulta una gestión eficiente de los residuos generados. En contextos de producción intensiva, los efluentes acuícolas, ricos en compuestos nitrogenados y fosfatados, pueden provocar desequilibrios químicos y biológicos en los cuerpos de agua receptores, si no se tratan adecuadamente. Este desbalance favorece procesos como la eutrofización, que altera la calidad del agua, promueve floraciones algales nocivas y reduce la biodiversidad. Las consecuencias no son menores: aumentan los riesgos de toxicidad aguda, se deteriora el hábitat natural y se compromete la salud de los organismos cultivados, afectando directamente su desarrollo, comportamiento y rendimiento productivo. En este escenario, preservar el bienestar animal implica necesariamente repensar el manejo de los efluentes como parte central de cualquier estrategia de desarrollo acuícola responsable.
EriSea SA, un caso de estudio sobre la fitorremediación
Según el trabajo 'Fitorremediación de efluentes acuícolas mediante el uso de seis microalgas marinas', desarrollado por el CESIMAR-CONICET, un ejemplo concreto del potencial de la fitorremediación en acuicultura marina se encuentra en la planta EriSea SA, una empresa de base tecnológica del CONICET ubicada en la Patagonia argentina, dedicada a la producción de erizos de mar (Arbacia dufresnii) con fines nutracéuticos. Este sistema de cultivo genera efluentes con altas concentraciones de compuestos nitrogenados y fosfatados, que, si no se gestionan adecuadamente, pueden impactar negativamente en los cuerpos de agua receptores. Al mismo tiempo, el proceso productivo de los erizos requiere la producción continua de microalgas para alimentar a las larvas en sus primeras etapas de vida, ya que son su fuente principal de nutrientes. En ese contexto, un estudio llevado adelante por el CESIMAR-CONICET propuso un enfoque integrado para abordar ambos desafíos: utilizar seis especies de microalgas marinas, empleadas habitualmente como alimento larvario, para remediar los efluentes generados en la cría de reproductores. Las microalgas fueron adaptadas progresivamente a un medio compuesto íntegramente por efluente acuícola y cultivadas en condiciones controladas. Los resultados fueron buenos: todas las especies evaluadas mostraron un crecimiento superior en el efluente respecto al medio sintético tradicional (F/2), alcanzando mayores densidades celulares y biomasa, y lograron remover el 100 % del nitrato presente. Algunas, como la Cylindrotheca closterium y Navicula sp., también evidenciaron una remoción significativa de fosfatos. Este doble beneficio, remediar efluentes mientras se produce biomasa valiosa para el cultivo, pone en evidencia la viabilidad de acoplar el tratamiento de aguas con la generación de insumos, abriendo camino hacia un modelo de acuicultura más eficiente, sustentable y alineado con los principios de la economía circular.   Conclusión: hacia una acuicultura más limpia, eficiente y comprometida
El uso de microalgas para la fitorremediación de efluentes acuícolas representa una solución efectiva y ecológica para reducir el impacto ambiental de la actividad acuícola. Al aprovechar los desechos metabólicos de peces y camarones como insumo, especialmente nitrógeno, carbono y fósforo, este enfoque permite generar biomasa microalgal útil para la alimentación, al mismo tiempo que se mejora la calidad del agua para su posible reutilización. Si bien el tiempo de remediación depende de múltiples factores, como el tipo de efluente o la concentración de nutrientes, las microalgas han demostrado remover contaminantes a niveles seguros. Este doble beneficio, ambiental y productivo, posiciona a la fitorremediación como una herramienta estratégica para avanzar hacia una acuicultura más sostenible, capaz de mantener la salud de los ecosistemas y asegurar el bienestar animal como base del desarrollo responsable del sector.
  Por All Aquaculture
Fuente: All Aquaculture Magazine

Fuentes 
https://www.scielo.sa.cr/pdf/rbt/v72s1/0034-7744-rbt-72-s1-e58979.pdf?utm_source=chatgpt.com 
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S026974912401090X
https://www-sciencedirect-com.translate.goog/science/article/abs/pii/S0269749121015712?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc

Por Maria Candelaria Carbajo

Algas y Zooplancton Dos especies de macroalgas atlánticas mejoran la nutrición y la salud de la lubina europea

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Dos especies de macroalgas atlánticas mejoran la nutrición y la salud de la lubina europea

Investigadores de Portugal y España han descubierto que dos macroalgas atlánticas abundantes localmente, Osmundea sp. (alga roja) y Codium sp. (alga verde), pueden emplearse como ingredientes sostenibles y funcionales en la alimentación de la lubina europea (Dicentrarchus labrax).
  El estudio, que forma parte del proyecto ALGALUP, cofinanciado por el programa Interreg España–Portugal, se llevó a cabo en el Centro de Investigación en Acuicultura del CIIMAR (Matosinhos, Portugal). En los ensayos, se alimentó a juveniles de lubina europea (40–50 g) con dietas que contenían un 5% de estas macroalgas.
  Las algas fueron recolectadas a lo largo de la costa atlántica de Galicia (España) y del norte de Portugal. Al transformar esta biomasa costera en ingredientes para piensos acuícolas, el equipo investigador propone una alternativa de bajo impacto ambiental frente a las proteínas vegetales importadas y la harina de pescado, dos de los principales factores que contribuyen a la huella ecológica de la acuicultura moderna.
  Los peces recibieron dietas con un 5% de biomasa seca de Osmundea sp. o Codium sp., incorporadas tanto en forma cruda como procesada (autoclavada). Los resultados mostraron que Osmundea sp. puede incluirse de forma segura al 5% sin procesar, manteniendo el crecimiento, la eficiencia alimentaria y las tasas de supervivencia comparables al grupo control. En cambio, los peces alimentados con Codium cruda presentaron un crecimiento y digestibilidad inferiores, especialmente en el coeficiente aparente de digestibilidad de la materia seca y la proteína.
  No obstante, cuando Codium fue sometida a un tratamiento simple de autoclave (121 ºC durante 15 minutos), estos efectos negativos se revirtieron. El proceso mejoró la digestibilidad y la utilización de las proteínas, confirmando a Codium autoclavada como un ingrediente sostenible viable para las dietas de lubina.
  Más allá del rendimiento nutricional, los extractos de Codium demostraron un potencial inmunomodulador, atribuido a su contenido en polisacáridos. Esto sugiere posibles beneficios en el refuerzo del sistema inmunitario de los peces durante periodos de estrés o enfermedad, aportando un valor funcional adicional a su inclusión en los piensos. Tanto Osmundea como Codium son también fuentes reconocidas de compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes, antibacterianas, antivirales y de regulación inmunológica.
  Al sustituir parte de la harina de pescado y los ingredientes vegetales importados por algas atlánticas de origen local, el estudio señala una nueva vía hacia una producción sostenible de lubina, que favorece tanto la salud de los peces como la resiliencia de los ecosistemas.
  Fuente: misPeces

Referencias
Guerreiro, I., Fontinha, F., Monteiro, M., Oliveira, J., Marçal, R., Magalhães, R., Pacheco, M., Soula, M., Oliva-Teles, A., Enes, P., Couto, A., 2025. Towards Sustainable Aquafeeds: Valorization of Codium sp. and Osmundea sp. as Functional Ingredients to Enhance Nutrient and Bioactive Compounds in European Seabass. J. Mar. Sci. Eng. 13, 1884. https://doi.org/10.3390/jmse13101884